domingo, 28 de mayo de 2017

Sin título.



Si supiera de suspiros entendería sus motivos,
el porqué del despertar de todos los sin embargos de la razón.
La duda moral apostando por el último beso invisible,
el sal de mi pecho que me ahogo en un mar sin agua pero profundo.

Si supiera de imposibles apostaría por el guiño de mi cintura a tu desorden.
Y acabaría bajando a todos los infiernos que me abrieran la puerta en tu nombre.
¿Quizás abrirías tú?
Entonces todo mi yo despertando a tu tú.
Entonces todo tu caos desatando a mi caos.

Si supiera del amor le cosería todas las ventanas
y tal vez así él se olvidaría de reabrirse en un nosotros que no es nuestro,
que nos pudo pertenecer en infinitos ayeres y,
sin embargo,
es ahora cuando firma en nuestra piel con la palabra resiliencia.

Pero si supiera que tu fuego se extinguirá mañana
hoy todavía me quemaría abrazada a toda tu alma,
como si en un solo abrazo se pudiera arrancar todo el amor.      



MGF

domingo, 14 de mayo de 2017

Para qué la poesía.



Hoy vi que tu sonrisa se callaba y pensé:
quizás aún tiene el miedo de aquel que ríe pero a escondidas.
Por supuesto,
la literatura siempre fue el mejor de tus refugios.
Ya no quedan corazones rotos que no tengan la vía libre de entrada.
También están los que viajan con costuras pero sin que duelan.  

Y todavía queda alguien que se pregunta para qué la poesía.

Probablemente, para nada.
Para nada que no haga temblar tus pestañas,
para nada que no te haga crecer sin que ganes altura,
para nada que no implique delatar la insuficiencia periodística.
Para nada de nada.

Probablemente, para todo.
Para todo lo que se quedó invisible aun viéndose a años luz,
para que todo el olvido sea todo recuerdo,
para que toda injusticia firme su sentencia de muerte en formato papel,
para que toda justicia sea eterna aquí y contigo.

Y todavía queda alguien que se pregunta para qué la poesía.
Para nada.
Para todos

                                                          Foto: Papá y Mouhamed 💓💕

jueves, 4 de mayo de 2017

Confesión.



Confieso los silencios porque sin ellos tu sonrisa perdería la música.
Confieso la derrota del poema en cualquier batalla contra la ignorancia.
Confieso las heridas de tu pasado sangrando en mi piel
y el arrancarme una a una tus espinas.

Confieso no haber escrito jamás poesía y,
sin embargo,
he arrojado el corazón sobre tantos folios que aun hoy,
no distingo el miedo de las canas de mis pestañas contra el brillo de sus lágrimas.

Confieso beneficiarme del eterno abismo que tatúa las líneas irrompibles
(pero ya rotas)
de versos con heridas que huelen a mujer sin pintalabios pero con la palabra justicia que se asoma con tan solo abrir su boca.
Confieso, que en el vagón de mis ayeres sigues viajando tú.
Y ya no me importa que te quedes en ese tren porque en éste ya no me cabes.

Que es que dueles aunque emigres.

Confieso haber presenciado el crimen del ladrón con traje de luces contra el hambre, la codicia y la paz.
Confieso también y no es ningún pretexto, la imposibilidad de haberlo impedido.
No obstante,
yo estuve abrazando a las víctimas del ladrón y otros se escondieron bajo sus luces.

Confieso el cansancio de tantas palabras por escribirse sin ser leídas
que leerlas es hacer callar al necio con la risa haciendo que el amor y sus heridas se perdonen.

Ésa es la labor de mi no poesía.


 Foto: Generaciones. 

MGF