lunes, 23 de julio de 2018

Perder el tiempo


Perder el (al) tiempo.
Que él no sepa a dónde me voy, que no me encuentre, que se aleje.
Olvidar el reloj todas las mañanas, dejar de escuchar su alarma imponiéndose a mi fin de sueño.
Perder EL tiempo.
Quedarme ratos sentada en la cima de una montaña.
Quedarme vidas.
Quedarme besos.
Perder AL tiempo.
Y no buscarle.
Dejar que duerma en la intemperie toda la noche, toda su vida.
Encontrar dentro de sus maletas de vueltas mis libros de huidas.
Denunciarle por violencia de letras.
Encerrarle en la cárcel de “Siglos perdidos”.
Devolverle su soga.
Olvidado por cobarde.
Desterrado por quererme.



Margalida Garí Font

jueves, 12 de julio de 2018

A veces tiemblo


A veces tiemblo.

Hay demasiada sangre derramada en una guerra cuando pienso que no debería existir ni la primera gota.

El consumo material que nos consumirá el planeta, el alma y la razón.

Personas a la deriva con todas las fronteras cerradas.

Tierra no firme, persona denegada, libertad no liberada.

Políticos que hablan, cuchichean, gritan, apuntan con su dedo como si ese fuera un arma de destrucción masiva. Y lo es. El dedo de la indiferencia.

Enfermedades olvidadas, jamás subvencionadas. No existen aquí, da igual si existen allí.

Océanos de plástico. El agua traga, sus animales callan.

Si no se ven, no existen.

Costas en forma de hotel, playas en forma de personas.

Personas con billetes de quinientos envueltos en arena dentro de sus bolsillos.

Niños y niñas que mueren de hambre. Sí, aun hoy. Sí, ahora.

Mujeres maltratadas, explotadas, vendidas, violadas, empequeñecidas, olvidadas.

Niños que tienen armas en contra de su voluntad. Obligados a matar en nombre de nadie.

Agua, no para todos.

Casa, no para todos.

Derechos, de nada.

Grandes industrias de ropa que substituyan a los grandes armarios de ropa que ya no queremos.

Mataderos XL porque alguien decidió que la vida y la muerte de cualquier ser vivo depende del márquetin de nuestras manos.

Vidas animales que existen en número cero.

Colmillos de elefante con sangre de marfil, zapatos de serpiente, hamburguesas de sueños. Todo multiplicado por infinito.

Deforestación del planeta.

Somos dueños y dueñas de la Tierra.

Y aunque la indiferencia no tiene nombres absolutos, a veces, tiemblo.

Porque temblar me mantiene viva, alerta, en guardia.

Con el lápiz cargado de tiza, con la defensa al punto de amor.

  
Margalida Garí Font










   

lunes, 9 de julio de 2018

Mía


A ratos, a miedos, a sueños.

En el corazón entra el ruido y se sale la calma,

vuelven las sombras, se acaba el vino, empiezo de creo.

Porque creo, siempre creo, que es mala mar temporal.

Tormenta de verano.

Agua de sofocón.

A tientas, a pie, a versos.

Soy mi cárcel y mi abrir de ventanas.

Piel incomprendida.

Mundo del revés.

Y encontrar un equilibrio entre tanto ruido.

Buscar mi voz, olvidar tus gritos, regresar al sueño.

Regresar, a pesar del sueño.

Alma inquieta, salvaje, libre.
Mía. 







Margalida Garí Font