miércoles, 12 de abril de 2017

Poesía es pasado



Vayamos a bajarnos de la poesía,
que las palabras acaben en paréntesis
y que mañana por la mañana siga siendo hoy por la noche.

Vayamos a fingir que el amor jamás se nos pasó por la cabeza,
que la cicatriz de nuestro pecho es solo tinta que amortigua una caída.

Vayamos a fingir que las normas de tus besos
acaban dónde empiezan los labios de Lucifer.

Pudimos empezar desde los puntos finales
y esperábamos siempre a que nos vencieran los suspensivos.

Vayamos a creer que éste es un punto y aparte
y que las pestañas aun lloran porque vieron llorar al mar.

Y verás, tú conseguiste hacerte armadura
desconfiando hasta del silencio que callaron mis ojos.
Y verás, yo también fui armadura y,
 sin embargo,
me rompí en la primera visita de tu nostalgia a mi castillo en ruinas.

Y ya no hay vayamos que vayan
ni distancias que no duelan cuando se abren las costuras de los recuerdos de un pasado que nunca venció a nuestro presente.

Pero mi mar aún se acuerda de tus pestañas
y mi poesía no para de escribirte letra tras letra
como si con las heridas del pasado
ya no fuera suficiente para sangrar todo tu olvido. 


 Fotografia: MJ Salas. 
https://www.facebook.com/MJ-Salas-Fotografia-147892708641781/

sábado, 8 de abril de 2017

T.Ú



La saliva de tu boca es la muerte placentera de la mía.
Tus manos acechando a mi cintura son el atajo más rápido para desnudar hasta la piel.
Lo confieso, una sola mirada tuya es el sinónimo más exacto de la palabra desarmar,
Tú lo sabes, yo también.
Hay palabras que los diccionarios no entienden,
hay corazones que nunca se dejan de romper.

Ya no recuerdo ningún lunar de tu cuerpo que no acabara amado por el mío,
que cuando es el alma quien participa todas las heridas cierran con sabor de rosas.
Aprendimos que entre la purpurina y las espinas solo hay un cambio de perspectiva,
que los labios también duelen cuando sangran amor con desamor de postre.

En cuanto a mí, siempre te lo dije,
derretirme es acabar navegando en tus brazos,
placer es emborracharme debajo de tu sonrisa,
querer que me retengas con todas tus fuerzas,
engañar a mi yo más salvaje y a todos los sin ti de ayer.
Es por eso, amor,
 que amarte nunca se me ha dado bien y,
aun así,
tú.
Y tu piel,
domesticáis toda locura.
Toda
mi
locura. 

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sábado, 21 de enero de 2017

La herida



La herida es aquella brecha de luz
que iluminando tenuemente al  corazón
acabó descosiéndose del todo,
derramando su silencio a borbotones.


Es aquel quizás convirtiéndose en nunca,
la utopía despidiéndose del beso,
el jarrón de agua fría al sobrecalentarse demasiado
el latir de un pecho.


La herida, el futuro en forma de cicatriz,
el eterno tatuaje de un pasado,
el presente desangrándose a gritos de amor,
mi reloj parándose sobre tu ayer.


La herida, con su dolor sin anestesia.
Una abertura con pase vip al alma,
la certeza de que ya no es posible autoabrirse en ventana
y,
al menos así,
dejar que el dolor se vaya.


La herida cosiéndose despacio junto al tiempo,
encarcelando dentro del pecho a un corazón muerto,
haciéndose más piedra y menos piel
con la esperanza de aquél ciego que anhela el ver.


Y sin embargo, tal vez mañana
porque hoy ya no nos cuenta,
ésta herida encuentre el modo de abrirse en ventana
y ,
encuentres el modo de entrar en ella,
devolviéndole así, el latir a un corazón
que por dar TODO lo que tenía
se olvidó de quedarse amor en reserva. 




Margalida Garí Font
20.01.2017

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Carta a los Técnicos de Emergencias Sanitarias

Mi querida sociedad…
Permíteme que me presente, mi nombre es Margalida Garí y soy enfermera desde junio del 2015. Me gusta remarcar esa fecha porque no soy, ni por asomo, una experta profesional, sin embargo mi falta de experiencia me da la preciosa ventaja de levantarme todos los días con más ganas, esfuerzo y voluntad para poder ser el día de mañana esa enfermera que todos quisiéramos tener a nuestro lado en los momentos difíciles. Humilde, formada, técnica, humana y, sobretodo, cuidando de todos vosotros. Ya que no hay que olvidar que cuidar siempre ha sido curar.
Gracias a Dios (o a la humanidad) esa labor no me pertenece solamente a mi, existen una gran variedad de profesionales que componen el tejido complejo que define a la palabra cuidar. Ellos son las mujeres de la limpieza, las recepcionistas de los hospitales, los telefonistas y centrales de coordinación de emergencias, los facultativos de medicina (reconozcamos que, algunos, son hasta buena gente), los auxiliares de enfermería, los técnicos de rayos, los psicólogos (y todos los logos que existan), los fisioterapeutas y, aunque haya muchos más, los que hoy son los protagonistas de esta carta, los técnicos de emergencia sanitaria que, curiosamente, no solo conducen.
Mi querida sociedad, los técnicos de emergencia sanitaria o T.E.S para los enfermeros es el equivalente a decir los grandes ángeles caídos del cielo en plena acatatumbe extrahospitalaria.
Un T.E.S es capaz de gestionar todo un accidente de tráfico de una, varias o múltiples víctimas mientras el médico y el enfermero se encomiendan al mismísimo Zeus para salir ilesos de allí, es capaz de prestar ayuda tanto al médico como al enfermero en su gran variedad de técnicas invasivas y no invasivas que se tienen que llevar a cabo en plena calle, sin un edificio protector ni cincuenta profesionales más que pueda socorrerte en el peor de los casos, bajo la lluvia, bajo la nieve, bajo un sol africano que quema hasta las pestañas, en el asfalto, en la tierra en la, tan estimada, arena de la playa, en el inmenso estadio de un campo de fútbol o en el diminuto espacio que hay en un vehículo.
Un T.E.S te prepara un tubo para intubar un paciente que está entre la vida y la muerte, te carga medicación (le guste a quien le guste y bien que nos va a los enfermeros), te hace todos los puzles imaginables y los inimaginables en cuanto a técnicas de inmovilización y movilización, gestiona temas burocráticos con la central, con el equipo, con su conciencia y con la madre que nos parió a todos (perdonenme la osadía).
Y todo eso el técnico de emergencia extrahospitalarias lo hace habiendo llegado primero al lugar del accidente porque, mi querida sociedad, ya podemos ser los mejores pincha culos del mundo (cómo odio esa frase) y unos campeones intubando, que si no llegamos dónde está el paciente aquí nadie empieza a hacer nada. Ángeles caídos del cielo y la base principal de todo equipo de emergencias.
Sin embargo, no todo son técnicas y catástrofes, hay momentos que un dar la mano, un abrazo o un “buen trabajo compañeros”, es mucho más importante que hacer una traqueotomía (que quisiera ver a muchos de los que ansían hacerla en plena acción).
Jamás olvidaré mi primera parada cardiorespiratoria, el trabajo en equipo, la adrenalina y, sobretodo, el abrazo final con el técnico de emergencias. Tampoco olvidaré el google maps y su dichosa manía de quedarse sin GPS en el peor de los momentos, los T.E.S tienen un GPS interno, al final siempre llegamos. Los largos trayectos con pacientes y el tiempo que yo le canalizaba una vía escuchar al técnico haciendo bromas al paciente para distraerle y hacerle su dolor más ameno.
Todo eso mi querida sociedad, no siempre se ve pero está, los Ángeles están y, sin ellos, ni ustedes ni yo estaríamos aquí.
Así que esta carta va dedicada a ellos, porque se lo merecen y para que poco a poco sean más visibles para todos. Para mi como enfermera, un buen auxiliar de enfermería o un buen técnico de emergencias, es aquel que está siempre a mi lado, hasta cuando cualquier otra persona quisiera irse por patas de allí y también es aquel que está siempre  a vuestro lado, cuidando de todos vosotros, curando, y recordarnos a todos que sí, conducen, y muy bien, pero eso solo es una milésima parte de su trabajo.
De todo corazón,
Gracias.

Margalida Garí Font



Dedicación: En especial a un gran profesional y mejor persona, JOAN CAMPINS, porque hay muy pocos técnicos tan capacitados como tú para llevar a cabo esta profesión. Como enfermera agradezco la grandísima suerte de haber aprendido de ti, y lo digo públicamente, porque las injusticias profesionales nos perjudican a todos los usuarios de la sanidad. Creo que hablo por la mayoría de enfermeros, gracias por enseñarnos tu profesionalidad, seriedad, disciplina, humanidad y templanza. Infinitamente…¡GRACIAS!




lunes, 22 de agosto de 2016

Murs foradats.



Extreure de la pell tota la passió i quedar-se només amb la bogeria.
Poder encetar una ferida ben dins de l’ànima i no sagnar. Aquest és el privilegi d’un cor que ja no es trenca, ni batega, ni cau, ni torna, ni escolta.
Baixa una dama des de l’infern només vestint la pell i les llàgrimes que ja no plora. No obstant, no hi ha mur de pedra on no es pugui construir una finestra, no hi ha nit d’hivern que no trobi el Sol, ni ones gegants que no tremolin dins la calma quan moren sobre la sorra d’una illa deserta.
I es que on hi ha cruis hi fa bon sembrar flors i on hi ha flors i fa bon entendrir el temps i tots sabem que amb el temps no hi ha cicatriu que no s’ompli de perfum de rosses. El temps finit com  només ell accepta i demostra és l’eina més letal de qualsevol obrir d’ulls. Estones amic i d’altres enemic però sempre implacable assenyalant-nos que dins cada paraula nova hi ha un minut més que ja no ens toca.  
Fer callar l’espiga que ens recorre l’esquena fins que tenim pell de gallina i tornar a encendre l’espelma d’aquell qui espera a qui ja no tornarà com si es pogués encadenar un àguila salvatge al zoològic més prestigiós de la ciutat i ser incapaç d’entendre que la llibertat no hi té cabuda dins d’una gàbia.
L’hora més abrupta és aquella que en lloc de comptar minuts no para de descomptar sospirs de vida. El coratge resideix en un no deixar d’insistir en que també és possible arribar a la lluna amb l’alçada que proporciona una besada d’amor. El coratge resideix en ser valents per estimar, per obrir-nos i que el foc cremi però que les ferides es tanquin de tant besar. El coratge resideix en ser capaç de construir una finestra cada cop que només tinguem un mur etern.
Això sí és guanyar la batalla al temps, al foc i a la vida d’una sola partida.


MGF