jueves, 31 de agosto de 2017

Amar en tiempos modernos.



Amar en lugares tan exóticos que ya fueron compartidos en Instagram.
Amar con imágenes y momentos perfectos inmortalizados con dos copas de vino tinto y una subida a Facebook.
Amar con treinta mil fotos de nuestros hijos, sobrinos y nietos circulando por la red como si el peligro cibernético no tuviera nombres terroristas.
Amar siempre con risas, siempre con flores.
Todo en la red.
Amar con los mejores poemas de pie de foto, con las mejores promesas y canciones de amor de Sabina.
Amar esperando que todos los likes del planeta compartan con nosotros esta hermosa puesta de sol.
Amar sin que nunca haya enfados, desengaños, deslices ni fruncir de cejas de alguno de los dos.
Amar con todas las estrellas fugaces de nuestra parte y sin que sean fugaces porque, en nuestra foto de perfil también se paran.  
Amar como se ama en los tiempos modernos, posando tan solo con medio perfil, el lado “bonito” de nuestra cara.
Yo a ti me niego a amarte así.
Y te amo con todo lo anterior pero también sin ello.
Te amo cuando te levantas antes que yo y te importa una mierda que a mí me quede una hora de sueño porque has decidido revolucionar la casa entera con tus ruidos mañaneros y tus ojos llenos de océanos.
Te amo cuando dedicas más tiempo al deporte que a fregar los platos o a comprarme un bonito collar de diamantes aun sabiendo que odio los diamantes.
Te amo cuando me regañas por dedicar más tiempo a los libros que a fregar los platos que no fregaste tú.
Te amo cuando subimos a una, a dos y a todas las montañas de este planeta tan solo por el hecho de que estén allí. Tan precioso que es el mundo desde arriba y me enamoré de él gracias a ti.
Te amo a pesar de mis ansias de libertad, a pesar de los aviones.
Tú eres mi mejor puerto.
Te amo, sin los ramos, sin las casas, sin los caprichos.
Te amo, con las flores, con el hogar, con el regalo de tu sonrisa.
Te amo, aunque no te merezca.
Aunque grite que en lo salvaje vive nuestro mejor ser cuando aprendemos a domesticarle y tú decidas quedarte con mi yo más salvaje a pesar de mis huidas.
Porque quizás yo te arrastre a mi caos cada vez que tú me dejas nadar en el tuyo.
Porque no queremos un amor como el de tantos.
Un amor moderno.
Porque cada vez que mi corazón me grita que coja el próximo avión mi mano se alarga para que tú también te subas en él.
Y, curiosamente, siempre subes.
Y todas mis bestias salvajes se quedan soñando en tú calma.
Tú consigues domesticarlas sin cadenas ni puertas cerradas.
Así, amor.
Así.
Amor. 



MGF

lunes, 21 de agosto de 2017

Tots els teus noms i encara perds.



Avui et dius Barcelona, ahir et deies París.
Passat ahir hipocresia i sempre ets la Ignorància.
No hi ha espai per guardar-hi tot el teu odi,
No hi ha món per retornar-li tot el nostre amor.

No ens feies por abans, ni ara, ni llavors.
Perquè com podem tenir por a la covardia?
A la vergonya?
A la traïció?
A un assassí?

Nosaltres som més, molts més.
Tenim tots els colors, totes les creences, tots els drets d’autor.
Menys els teus, els teus drets no els volem!
No volem ni la sang, ni les víctimes, ni la covardia.

Perquè nosaltres som pau,
som vida,
som drets humans,
som amor.

I ho som sense fer por,
sense la mort,
sense l’amenaça i
sense tota la teva falta d’autoestima.

No entenem de religions,
de tendències sexuals,
d’idiomes,
de colors de pell ni discapacitats.

Però, contra totes les teves voluntats,
cada vegada que tu ens dispares amb l’arma de la teva ignorància,
nosaltres ens aixequem amb la força de tot aquell que ha mort però lliure.

I de la nostra llibertat sí que n’has de TENIR POR,
perquè crema,
perquè avança,
perquè estima i
 perquè, sempre,
et guanya. 





Margalida Garí Font

jueves, 10 de agosto de 2017

Música, adelante.



Démosle paso a la música.
Esa que a pesar de los años aún sigue encendida.
La que no entiende de idiomas, géneros, niveles económicos ni racismos.
El arte de la música, la música vestida de arte.
La que cada vez que suena hace bailar al vello de la piel.
La que va directa a las entrañas y se queda dentro, y nunca sale pero quema.
La música.
¿Por qué ella también se escribe en literatura eterna?
Porque vibra.
Porque duele.
Porque ama.
Porque abraza.
Porque no calla.
Porque se rebela.
Porque siempre, siempre, siempre, se queda.


Margalida Garí Font


PD: La música expresa todo aquello que no puede decirse con palabras y no puede quedar en el silencio.
Víctor Hugo.

lunes, 24 de julio de 2017

Querida yo (pasado, presente y futuro):



Querida yo. Queridísima yo.
Con tan solo cinco cumpleaños ya te pasabas las horas perdida en todas las ventanas de cualquier vehículo imaginando vidas. Historias de hadas, de leones, de rizos que bailaban. Historias sin dueño pero tuyas, para ti.
Con doce todas esas historias empezaron a tener vestido de letras y papel y, sin saber por qué, te dejaste llevar, y escribiste. Querida yo, hoy aún escribes las frases de todos tus sueños y las frases de todos los sueños de otros.
Quizás algún día alguien las lea.
Mejor aún, quizás algún día a alguien le sirva leerlas. Leerte. Porque tú eres tus letras.
Querida yo, has escrito a tantas cosas, a tantos besos, a tantas risas…al amor, al desamor, a la amistad, a la injusticia, a la pobreza, a la libertad, a la dignidad, a los recuerdos, a tu profesión y hasta a las mismas letras les has dado la palabra.
De adentro hacia afuera. Jamás al revés.
Así como se escriben los latidos que valen la pena leer. Es decir, todos. Porque un corazón  que late es un corazón que tiene algo que decir, tiene vida que gritar.
También perdiste querida yo.
Perdiste amistades, amores, personas, objetos valiosos, otros de un valor nada material pero sentimentalmente impagables. A veces ellos mismos se fueron solos, otras les dejaste marchar y otras tuviste que aprender a dejarles ir. Aprender a soltar. Aunque duela.
Como a ese amor, como a esa amiga, como a esos abuelos (soltarles sin soltarles es, aun hoy, algo que escuece, que te remueve y te calma. Algo que aceptas pero no callas).
Querida yo, ¡pero cuanto ganaste!
Ganaste Perú y sus personas, ganaste filosofía a pesar de que fuera a medias, y enfermería con todos sus baches. Ganaste Madrid, Barcelona y República Dominicana.  
Ganaste en familia. Una madre que es el centro de lo que ahora eres tú. Un padre, la otra mitad de tú madre y tu propia mitad. Una hermana, ese alguien por quien harías cualquier cosa, cualquiera.
Ganaste en perder algunas personas que no te aportaban nada. Ganaste en perder muchas veces.
Ganaste en dejar ir algunas personas a las que no les aportabas nada tú. Porque nadie es perfecto y tú tampoco lo eres querida yo. A veces dueles.
Ganaste en abrazos, sonrisas, sexo, silencios, música y literatura.
Ganar en arte es una preciosa forma de vencerte.
Querida yo, también le ganaste a él. Y no siempre te lo mereciste pero decidió quedarse y eso también es vencerte.
El amor es vencerte porque te vence aunque te apartes. Porque no hay huida que valga cuando tú corazón late vida. Que la vida siempre se grita.
Querida yo.
¿Qué más da mañana?
¿Qué más da el segundo después de ésta palabra?
Querida yo, quizás tú ya no estés.
Ni tus letras, ni tu risa, ni tu mirada en océano.
Perderte es no entender que en el tiempo está el verbo irse, que en el futuro una se va y ya no vuelve.
Encontrarte es tu empezar todos los desayunos con café de hoy.
No ir más allá.
No ver sin mirar.
No seguir sin pararte.
No equivocarte sin un volver a empezar.
Querida yo, tú solo vive como escribes: caóticamente.  Utópicamente, de adentro hacia afuera. Y jamás al revés. 




Margalida Garí Font