Sé, siente, existe.
Haz limpieza. Todo lo
que está fuera del corazón, desterrado.
Quieres, todos
queremos, engañar al alma y brindar con el miedo. Alcanzar al cielo,
estrecharle la mano y decirle sin tapujos “vaya tralla me has dado y aún no me
has vencido”.
Sé todo viento para
abrazar con una brisa cálida cuando los cristales penetran hasta romper el
verso y desordenar la prosa que nos vendió la vida.
Siente toda el agua que
posa en uno, y todos, los océanos como sí de una manta se tratara. Qué el mar
hoy está en calma y, sin embargo, la ola quizás nos ahogue mañana.
Existe como si pudieras
ser agua, tierra, fuego y aire. Y, si no puedes ser ninguno de ellos hazte el
favor de sumergirte en ellos, de bañarte en aguas trasparentes, de descansar
sobre un terreno fértil, de calentarte al lado de un hipnotizador fuego y de
hinchar los pulmones con el aire más
limpio del planeta. Solo así sentirás que eres y que estás vivo.
Haz limpieza que de
corazones rotos y sueños no alcanzados está lleno el cementerio.
Haz limpieza, no porque
yo lo diga sino porque ya sabes cómo es vivir acompañado de tantas sobras, de
tantas prisas y desamores. Ya sabes cómo es la frustración y el desengaño, la
pérdida y la desilusión. Hay tantas promesas que sirven de tan poco…
Haz limpieza, no para
impedir su entrada sino para forzar su salida, no para huir de las batallas
sino para devolverles la paz. La paz a los pueblos y la paz al alma.
Haz limpieza. Hazla hoy
que el corazón no comprende de esperas y la razón es el primer amor con el que
cuenta un corazón. Y, ¿qué te voy a explicar que tú ya no sepas de los primeros
amores? ¿Acaso tú te olvidaste del tuyo?
Sin embargo, en primer
lugar, sé, siente y existe. Lo demás, vendrá acto después, créeme, yo ya he
vivido.
Firmado,
La Sabiduría
19.09.15
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