Ella tiene las ojeras repletas de
mariposas.
Luz en su mirada, segura de que
así, si llega la noche él no se perderá.
Ella tiene un corazón de melocotón:
terciopelo por fuera,
muy denso por dentro y con un núcleo
de acero en el centro que almacena a todos los nombres del desamor.
Tiene un pelo rebelde y despeinado
que le hace siempre juego con su sonrisa.
Ella y sus pómulos marcados jugando
a ruborizarse por nada.
Es caos y desorden atemporal.
Lo que le hace bella es su alma
salvaje.
Lo que le hace irse es no saber quedarse.
Sin embargo, cuando se queda, se
queda muy adentro.
Muy para siempre.
Ella es duda, es miedo y es sinrazón.
Insensata.
Impulsiva.
Incendio.
Su refugio tiene puertas de letras
y poemas de todas las épocas.
La naturaleza es su primer amor
porque sus límites empiezan donde acaba la mente.
Ella tiene océanos en sus ojos y de
vez en cuando se dedica a llorar todos sus mares.
Tiene un corazón hecho de pedazos y
para esconder cicatrices lo pinta de colores.
Presume así de tener un corazón en arcoíris
y afirma que el arcoíris es la sonrisa de la tierra pero del revés y no su cara
triste.
Sin embargo,
lo confiesa,
odia tener que pintar cicatrices
porque tienden a escocer.
Y dice que cuando escuece no cura
pero se recuerda y eso escuece aún más.
Ella es pasión y caricia en un
mismo latido.
Es revolución y evolución.
Perder y perderse.
Ella, cada vez que él la toca se apaga
de tanto encenderse.
Y resulta, que toda la pintura de
colores se derrite con su fuego dejando al descubierto todo un corazón de
cicatrices que escuece, que no para de escocer.
Por un instante:
desnuda fragilidad.
Pero no se preocupa porque él
siempre decide irse,
y ella acaba por entender que hay
que pintar también sobre su piel.
Ella,
tiene las ojeras repletas de
mariposas y un corazón en arcoíris que sonríe pero del revés.
Ella.
Ella,
sin él.
MGF
Poema:
Life and death, energy and peace.
If I stop today it was still worth it.
Even the terrible mistakes that I made and would have unmade if I could.
The pains that have burned me and scarred my soul, it was worth it, for
having been allowed to walk where I've walked, which was to hell on earth,
heaven on earth, back again, into, under, far in between, through it, and
above.
Gia Carangi.

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