“¡No lancen los
rayos de hielo!”, dijo la Guardiana del Cielo. Y como sí de un poder mayor se
tratara, las tropas enemigas, conocidas con el nombre de Enfermedades Malas,
bajaron sus brazos lentamente y depositaron cada uno de los rayos de hielo en
la superficie de las nubes.
Había sido una batalla muy
difícil, algunos miembros de las Enfermedades Malas eran muy fuertes y hacían
llorar a los niños y niñas que les dejaban dormir en sus cuerpos. Pero la
Guardiana del Cielo tenía más poder. La Guardiana sobrevolaba el cielo cada día,
hiciera tormenta de nieve o un sol abrasador. También vigilaba el cielo por las
noches hiendo de estrella en estrella para evitar que éstas perdieran su
luz.
La Guardiana del Cielo no paraba
de luchar, con la ayuda de todos los niños y niñas del mundo, en contra de las
Enfermedades Malas. Aunque a veces, las Enfermedades Malas se escondían tan
bien que la Guardiana no podía verlas. Pero los niños y niñas las veían siempre
porque sentían cuando las Enfermedades Malas se portaban mal y les daban dolor en
alguna parte del cuerpo o les hacían sentir muy cansados o, a veces, incluso,
no les dejaban jugar como el resto de niños y niñas.
Cuando un niño o niña se sentía
así los adultos le llevaban a un edificio lleno de gente grande y de otros
niños y niños que también luchaban en contra de las Enfermedades Malas. Al
principio, el edificio no era muy agradable pero después era divertido porque
había unas personas grandes llamadas Enfermeras que iban vestidas con un pijama
de colores y cantaban bonitas canciones y hacían bailes con una pierna. También
con las dos piernas.
Las Enfermeras se pasaban muchas
horas jugando con los niños y niñas del edificio para que los superpoderes que
les ponían los Médicos, y que exigían mucha energía de los niños y niñas, les
ayudaran a tener más fuerza y a vencer al enemigo.
Los Médicos eran otras personas
mayores que suministraban los superpoderes curativos que hacían que las
Enfermedades Malas se convirtieran en Enfermedades Buenas. Además de los
Médicos y las Enfermeras, también había otros refuerzos para ayudar a los niños
y niñas a vencer. Había Auxiliares, Celadores, Técnicos de Rayos,
Farmacéuticos, Fisioterapeutas, Psicólogos y, la ayuda más importante del
edificio: La Familia.
Eran muchos los que ayudaban a
los niños y niñas a acabar con las Enfermedades Malas, y la Guardiana del Cielo
se sentía más tranquila porque sabía que sí a ella se le escapaba alguna
Enfermedad Mala en el Cielo, ésta debería vencer a tantos en la Tierra que
jamás lograría superar a los superpoderes de los niños y niñas porque, aunque
lo lograse, después ellos le ofrecerían una venganza inimaginable junto a la
Guardiana del Cielo.
Todos los niños y niñas que
tenían una Enfermedad Mala que era muy, muy, muy mala y que los superpoderes no
eran suficientes para volverla buena, despertaban junto a la Guardiana del
Cielo en forma de estrellita. De ese modo la Guardiana del Cielo se hacía más
fuerte con la ayuda de la luz de todas las estrellitas que la ayudaban y, así,
podían vencer juntos, por fin, a las Enfermedades Malas. También a las
Enfermedades muy, muy, muy malas.
El Cielo estaba lleno de juegos
y de niños y niñas que brillaban de superpoderes. También había muchísimas
chucherías que no hacían nada de caries y millones de besos que secaban las lágrimas.
Pero si había algo divertido en el cielo, era poder eliminar a todas las
Enfermedades Malas que querían atacar a otros niños y niñas del mundo.
El proceso era muy divertido, la
Guardiana del Cielo gritaba: “¡Estrellitas!”, “¡los Héroes de allí a bajo
necesitan de nuestro poder!”, “¡Estrellitas, hay que lanzar más luz!”, y
entonces todos los niños y niñas que jugaban en el cielo sabían que había otros
niños y niñas que necesitaban del poder de las estrellitas para vencer a las
Enfermedades Malas.
Y así fue como
las Enfermedades Malas dejaron los rayos de hielo en las nubes y fueron
derrotadas por la Guardiana del Cielo, su gran y preciosa escuadra de
Estrellitas brillantes y todos los niños y niñas del mundo mundial
Margalida Garí Font,
Dedicado a aquellos niños y niñas
que están en un. edificio enorme con Enfermeras que cantan, Médicos que
les dan superpoderes y todos los demás ayudantes, para vencer a las
Enfermedades Malas. También a las Enfermedades muy, muy, muy malas que no les
dejan jugar en paz.
Porque son todos
y todas unos pequeños y brillantes superheroes.
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