sábado, 16 de mayo de 2015

Enfermedades Buenas

“¡No lancen los rayos de hielo!”, dijo la Guardiana del Cielo. Y como sí de un poder mayor se tratara, las tropas enemigas, conocidas con el nombre de Enfermedades Malas, bajaron sus brazos lentamente y depositaron cada uno de los rayos de hielo en la superficie de las nubes. 
Había sido una batalla muy difícil, algunos miembros de las Enfermedades Malas eran muy fuertes y hacían llorar a los niños y niñas que les dejaban dormir en sus cuerpos. Pero la Guardiana del Cielo tenía más poder. La Guardiana sobrevolaba el cielo cada día, hiciera tormenta de nieve o un sol abrasador. También vigilaba el cielo por las noches hiendo de estrella en estrella para evitar que éstas perdieran su luz. 
La Guardiana del Cielo no paraba de luchar, con la ayuda de todos los niños y niñas del mundo, en contra de las Enfermedades Malas. Aunque a veces, las Enfermedades Malas se escondían tan bien que la Guardiana no podía verlas. Pero los niños y niñas las veían siempre porque sentían cuando las Enfermedades Malas se portaban mal y les daban dolor en alguna parte del cuerpo o les hacían sentir muy cansados o, a veces, incluso, no les dejaban jugar como el resto de niños y niñas. 
Cuando un niño o niña se sentía así los adultos le llevaban a un edificio lleno de gente grande y de otros niños y niños que también luchaban en contra de las Enfermedades Malas. Al principio, el edificio no era muy agradable pero después era divertido porque había unas personas grandes llamadas Enfermeras que iban vestidas con un pijama de colores y cantaban bonitas canciones y hacían bailes con una pierna. También con las dos piernas. 
Las Enfermeras se pasaban muchas horas jugando con los niños y niñas del edificio para que los superpoderes que les ponían los Médicos, y que exigían mucha energía de los niños y niñas, les ayudaran a tener más fuerza y a vencer al enemigo.
Los Médicos eran otras personas mayores que suministraban los superpoderes curativos que hacían que las Enfermedades Malas se convirtieran en Enfermedades Buenas. Además de los Médicos y las Enfermeras, también había otros refuerzos para ayudar a los niños y niñas a vencer. Había Auxiliares, Celadores, Técnicos de Rayos, Farmacéuticos, Fisioterapeutas, Psicólogos y, la ayuda más importante del edificio: La Familia.  
Eran muchos los que ayudaban a los niños y niñas a acabar con las Enfermedades Malas, y la Guardiana del Cielo se sentía más tranquila porque sabía que sí a ella se le escapaba alguna Enfermedad Mala en el Cielo, ésta debería vencer a tantos en la Tierra que jamás lograría superar a los superpoderes de los niños y niñas porque, aunque lo lograse, después ellos le ofrecerían una venganza inimaginable junto a la Guardiana del Cielo. 
Todos los niños y niñas que tenían una Enfermedad Mala que era muy, muy, muy mala y que los superpoderes no eran suficientes para volverla buena, despertaban junto a la Guardiana del Cielo en forma de estrellita. De ese modo la Guardiana del Cielo se hacía más fuerte con la ayuda de la luz de todas las estrellitas que la ayudaban y, así,  podían vencer juntos, por fin, a las Enfermedades Malas. También a las Enfermedades muy, muy, muy malas. 
El Cielo estaba lleno de juegos y de niños y niñas que brillaban de superpoderes. También había muchísimas chucherías que no hacían nada de caries y millones de besos que secaban las lágrimas. Pero si había algo divertido en el cielo, era poder eliminar a todas las Enfermedades Malas que querían atacar a otros niños y niñas del mundo. 
El proceso era muy divertido, la Guardiana del Cielo gritaba: “¡Estrellitas!”, “¡los Héroes de allí a bajo necesitan de nuestro poder!”, “¡Estrellitas, hay que lanzar más luz!”, y entonces todos los niños y niñas que jugaban en el cielo sabían que había otros niños y niñas que necesitaban del poder de las estrellitas para vencer a las Enfermedades Malas. 
Y así fue como las Enfermedades Malas dejaron los rayos de hielo en las nubes y fueron derrotadas por la Guardiana del Cielo, su gran y preciosa escuadra de Estrellitas brillantes y todos los niños y niñas del mundo mundial


Margalida Garí Font,


Dedicado a aquellos niños y niñas que están en un. edificio enorme con Enfermeras que cantan, Médicos que les dan superpoderes y todos los demás ayudantes, para vencer a las Enfermedades Malas. También a las Enfermedades muy, muy, muy malas que no les dejan jugar en paz. 
Porque son todos y todas unos pequeños y brillantes superheroes.

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