sábado, 21 de febrero de 2015

El arte del pedir


El arte del pedir es simple y gratuito:
Se pueden pedir coches y casas grandes. Se puede pedir el sol y también la lluvia, se puede pedir un amigo y el amor, se puede pedir el príncipe azul y el rosa, la princesa dulce o la gruñona, una rana o un sapo, una zanahoria o una coliflor. Se puede pedir más tiempo y también menos, se puede pedir una conversación, una cita o una botella de Licor 43, se pueden pedir violetas aunque sea invierno y que cante el búho estando el sol. Se puede pedir un beso, un sueño o una canción, también se pueden pedir naranjas en Mayo y cerezas en Enero.
El arte del pedir es soñador:
Se puede pedir el viaje al país de Nunca Jamás y se puede pedir ser el Capitán Garfio, se puede pedir que vuelva solamente el andar y que regrese el perfume de los almendros. Se puede pedir libertad para los lunes y segmentación de todos los sábados. Se puede pedir la escoba, la cama y la corbata de Brad Pitt. Se puede pedir que me ames.
El arte del pedir es traicionero:
Se puede pedir un trabajo pero no el que se quiera, se puede pedir un abrazo pero no de quién se quiera. Se pueden pedir flores pero no de quién ni en qué momento. Se puede pedir un baile pero no el bailarín, se puede pedir un sueño pero no lo eterno. Se puede pedir un viaje pero no el regreso. Se puede pedir una carrera pero no tu agrado. Se puede pedir a la familia pero no su encaje. Se puede pedir todo lo que una quiera pero no su precio.
El arte del pedir es eficaz:
Se puede pedir por la mañana, al medio día, por la tarde, por la noche y durante la noche. Se puede pedir haciendo el pino o mirándote de reojo. Se puede pedir siendo de derechas y también de izquierdas. Se  puede pedir siendo de nadie y siendo nada. Se puede pedir con energía y también sin rabia. Se puede pedir estando sola y acompañada. Se puede pedir sin pedimentos ni danzas.
El arte del pedir es un arte:

Se puede pedir cualquier cosa pero el resto es solo suerte y una gota de desesperación.


Margalida Garí Font

lunes, 9 de febrero de 2015

¡Malditos lunes!

¡Malditos lunes!
Que nos enganchan a la piel de la cama y que no nos dejan ni exprimir las naranjas para hacer zumo en la mañana. Esos cobardes lunes, que nos retan a sonrisas y a café cargado y después se van mirándonos de reojo como queriéndonos decir: “¡jódete y camina bella dama!”.
¡Malditos lunes!
Que nos amargan el sueño y nos endulzan la sal de los besos de despedida para ir al trabajo (o a buscar, un día más, trabajo). Que nos subastan a cambio del tiempo. Tiempo perdido, subastado y amargado.
¡Malditos lunes!
Que nos aman sin amor alguno, que nos regalan sospechas de fin de semana a cambio del aterrizaje laboral surrealista y muy español.”¡España es grande!”. Lunes de carnaval, de prostituirse por un trozo de pan. De abrir la perfumería o el supermercado o la cafetería con ojeras en los ojos y dos carreras y un máster en el abrigo congelado de nuestras espaldas.
¡Malditos lunes!
Que nos enseñan a vivir el sueño americano con sabor a comida china. Que nos traen ramos de rosas sin rosas pero con margaritas y un toque de canela. Que nos hacen escuchar rock para sobrevivir a la gran audiencia de los viajeros que se enorgullecen de escuchar a los 40 Principales sin tan siquiera haber probado el zumo de naranja no exprimido de las mañanas.
¡Malditos lunes!
Que nos cabalgan sin preguntar hacia los martes, sabiendo que después viene un miércoles que nos guiará al jueves, que nos mandará por correo certificado al cabrón del viernes que nos mete en un tren exprés con parada rápida al sábado y resaca de domingo para devolvernos, de nuevo, al…¡maldito lunes!
¡Malditos lunes!
Que nos conocen como engendros malvados, que nos esperan con calma y nos centrifugan en un programa de lavadora sin plancha. Que nos pintan los labios y nos ponen corbata, que nos cambian los sueños por planes de pensión y seguros de vida. Que nos abrazan a horas y nos obligan a quitarnos el pantalón del pijama. Que nos mantienen la mirada y nos dicen, sin vergüenza ni contrato, “¡jódete y camina bella dama!”.
¡Malditos lunes!
Que aún no sabemos cómo mantenerles firmes, como encarar su presencia y convertirlos en viernes por la tarde o en vacaciones de verano. Que nos dibujan arrugas en la frente y nos embuchan la chaqueta para salir a tomar el aire helado mañanero, ¡sin tan siquiera haber exprimido las naranjas!

¡Malditos lunes!
Que ni queriéndolo se vuelven amenos, que nos enjuagan la boca con dentífrico de sabores y nos quitan los besos. Que nos cobran por tiempo y nos prestan la risa por turismo juerguista extranjero. Que nos cambian el poema por la factura de teléfono y nos invitan a ir saliendo.
¡Malditos lunes!
Que pasan los días, los años, los siglos y siguen siendo malditos. Que ni el diablo les abre la puerta del infierno porque dice que él está de vacaciones terrenales. Que ni oriente los acepta porque no constan de buena reputación. Que ni las tribus más remotas quieren su presencia porque ignoran el vocablo y quieren seguir ignorándolo por los siglos de los siglos y amén.
¡Malditos lunes!
Que hasta inspiran a la escritura, que tienen el honor de estar presentes en todas las cosas y se ponen la medalla del desamor como bandera haciéndonos un guiño escocés en forma de brindis de cerveza negra. Que nos dicen que vayamos tirando que ellos nos esperan sin prisas (pero sin pausas). Que nos agrandan el caos mental y nos empequeñecen los sueños. Que nos empequeñecen el alma. Que nos empequeñecen los días. Que nos empequeñecen la vida…
¡Malditos lunes!
Algún día, no muy lejos, tampoco exactamente cerca, os devolveremos el juego, os meteremos en el horno y sacaremos pastelitos de fresa.
Algún día, no todavía, os cambiaremos por cualquier otro día, por cualquier otra lluvia y no pediremos el ticket de devoluciones ni la sección de últimas tallas.
Algún día, aún  no, nos volveremos guerreros de paz y os desterraremos del júbilo y os empeñaremos por nada, que no hay peor empeño que ese. Y nos beberemos la cerveza negra de vuestro almacén de amargura y haremos un brindis y os olvidaremos sin pensarlo. ¡Que no hay peor tragedia que el olvido!
Algún día, mañana, despertaremos de un plácido sueño con el corazón calentito y los ojos dormidos y tendremos tiempo para exprimir las naranjas y bebernos el zumo justo en el momento previo en que, sin temblor en los labios y con sabor a fresas mañaneras, gritaremos hacia el cielo: ¡jodeos y caminad bellas damas!
Y no habrá más lunes, ni cafés cargados, ni sueño, ni sabanas pegadas. No habrá más guerra, ni tiempo, ni faltas de comida ni de amor. No habrá más trabajo que buscar porque no habrá dinero que se necesite ni codicia que lo retenga…no habrá más ignorancia porque los libros serán para todos y las mentes tendrán dónde escribir y a quienes les lean.
¡Jodeos y caminad bellas damas!

Algún día, quizás hoy, gritaremos.


Margalida Garí Font
Febrero2015 

martes, 3 de febrero de 2015

Bihotz sakonean

Del silenci va brotar-ne l’oblit,
De l’oblit en va créixer alguna rossa plena d’espines,
De les espines hi va viure, durant dies, una preciosa papallona,
De la papallona hi va ressorgir l’esperança. Lluminosa, llunyana, captiva.
De l’esperança hi degotaren totes les llàgrimes que tantes cicatrius havien ofegat,
De les llàgrimes hi va néixer el mar en calma però també la tempestat,
Del mar van cantar-hi les sirenes que encara ara enlluernen els mariners,
De les sirenes sorgí la música, lloc on tots perdem la temporalitat i la crosta,
De la música vingué la poesia, enigma dels savis i presó celestial,
De la poesia van vesar-ne els sentiments, laberint que, ni avui, té porta de sortida,
Dels sentiments es recobrà el silenci i la lluna plena a les nits d’estiu.
Del silenci ja no va brotar-ne més oblit i de la lluna es van veure les profunditats.
De les profunditats és del lloc on va enamorar-se el cor.
El cor va seguir guardant el silenci i també seguí guardant oblit i espines, papallones i esperança, llàgrimes i mar, sirenes i música, poesia i, sobretot, els sentiments.
El cor seguia segrestant-ho tot i deixava el seu tresor ben desordenat al seu fons, a les seves profunditats. 
A les profunditats del cor...

hi havia un tresor




Margalida Garí Font

sábado, 24 de enero de 2015

Quedarás

Te escribo sin sentido, sin razón, sin pluma y con miedo.
Te escribo con los ojos cansados y la mente dispersa.
Te escribo para que no me leas pero lo sepas.
Te escribo a escondidas y a ciegas.
Te escribo agachada y sola.
Te escribo en pequeño.
Te escribo del revés.
Te escribo sueños.
Te escribo a ti.
Para ti.
En ti.
En ti.
Para ti.
Empiezo lenta.
Empiezo sin palabras.
Empiezo sin discusiones, amable.
Empiezo a deshacerme de lo de a dentro.
Empiezo a desprenderme del corazón y, de nuevo,
Empiezo a usarlo de tintero y por tinta destiño a la sin razón.
Empiezo a hacerte saber que a ti también te quiero, ayer menos.
Empiezo a robarte el beso, el que no me has dado, y crees que no quiero.
Empiezo a marcharme, siempre lo hago, y a sentir que muero porque tú, vas a quedarte.
Entonces, te escribo porque empiezo a leer que tú, cuando yo me vaya, te quedarás.
Te quedarás,
Te
Quedarás…lejos,

cerca, 
fuera, 
aquí




M. Garí

domingo, 18 de enero de 2015

Las dos caras de la Luna

Hacer callar al tiempo sería el más hermoso de los legados, y que el tiempo se callara para ser eterno seria el sueño de muchos y la codicia de otros. Sin embargo, nuestro tiempo parece seguir marcando puntualmente cada hora y minuto sin descanso, sin alivio, sin sueño y sin retorno.
No soy nadie, me repito cada día, soy efímera, minúscula, nada, para el mundo, hasta para el tiempo dejo de tener sentido y decimas de segundo. No obstante, mi mente anhela no pasar desapercibida, que no es lo mismo que ser popular, sino dejar una pequeña huella, una migaja en la tierra, una partícula invisible para el universo, un no sé qué, un qué se yo que modifique, sin percatarnos, las redes que hilan en el cosmos. En definitiva, dejar palabras, letras, sentido, pensamiento, caos.
Somos codiciosos, nos gusta aspirar a ser dioses, ricos y hedonistas cuando, en realidad, somos esa nada pesada que se reproduce, destruye cualquier ser o cosa que se le anteponga y muere así como nació, solo. Aunque, no todo es nada ni todo es codicia, también existe la otra cara de la luna, la cara blanca aunque muchos se empeñen en llamarle la cara oculta o negra. Es para esa parte de la existencia para la que yo tiño papeles de tinta y para los que jamás dejaré de pintarles palabras y sentido. Todos los demás, absteneros de seguir leyendo porque no hay cabida en mi paraíso literario para vosotros, los nada en los cuales yo misma ya siento estar contaminada.
La cara blanca de la luna, lugar de poesía, de música en directo, de clásica, de rock, de blues, reggae, pop y, por supuesto, jazz. Lugar de pobres y de muy pocos ricos, de soñadores (but I’m not the only one, dijó John Lennon), lugar de creadores, de intelectuales, de matemáticos y damas de casa, de campesinos y astrofísicos, de creyentes y de ateos, de anti sistemas y de unos pocos políticos, lugar de todos los niños aunque estén obligados a llevar un rifle o a embucharse caramelos en Navidad, lugar de personas mayores que llevan la experiencia por bandera y el espejo de juventud en los ojos, lugar de todos los animales del planeta sin que sean parte del alimento sino del círculo de la vida, lugar de mujeres con todos los derechos pagados en los cuales no se excluyen ni a las prostitutas ni a las abogadas, lugar de hombres sea cual sea el color de su piel, todo el mundo en el mismo peldaño. Lugar de gente delgada y gente que no cumple el canon estético del siglo XXI (¿qué canon es ese? ¡Fuera de la luna!). Lugar de discapacitados, para ellos el premio Nobel Lunar. Lugar de atletas y sedentarios, de sin techo y de medio ministro. Lugar en dónde el dinero no cabe, en dónde todo se comparte, aunque se tengan cosas particulares que no nos duela compartir un trozo de pan, una cama, o una conversación. Lugar de reinas y reyes pero de los de cada día, de los que rozan el corazón, lugar de todos y no de nadies.
No cumplo los requisitos académicos ni de coeficiente para que mis frases sean leídas en todas partes, tampoco lo considero prioridad. Me conformo con unos pocos, con un granito de arena, un rayo de esperanza que pasa, estalla y se apaga pero que ha sido visualizado por unos contados ojos. Que no pasa de largo, que va caminando despacio y abarcando todo lo que puede.
Y, lunas, ahora esto va dirigido a ambas caras, si alguna vez mi luz se apaga, se apagará sin duda, pero si se apaga sin haberme dado la elección del despido, quiero que esto quede escrito en sangre si es necesario:  
“Escribir no es tarea ardua, todos podemos hacerlo, transmitir es algo más complicado. Quizás yo no lo esté logrando, quizás no podáis, jamás, oírme, pero quiero que quede claro, hasta trasparente. No soy nadie, me repito, sin embargo, sin aspirar a ser un dios, aspiro a ser humana y a creer en la humanidad, a no rendirme, a luchar con vosotras, lunas, ambas podéis hacer del negro blanco y del blanco relucir. Mi corazón habita en una isla mayor de tres pequeñas islas pero mi persona solo es feliz cuando transita por el resto del planeta, mi misión no es clara, dudo hasta que sea misión, pero lunas, mis queridas lunas, hay que fusionarse para hablar y hay que hablar para ser escuchadas, ser escuchadas para hacer sentir, sentir para movernos el alma y moverla para, al fin, hacer callar al tiempo. Aunque este siga estando, ¡qué calle para siempre! Qué nos deje estar, ser, vivir y, sin duda,  morir, en paz.”

Ésta es, lunas, la tarea de mi escribir.

Fotografia de Jaume Gayà:  https://www.facebook.com/jaumegaia.photography

M. 

miércoles, 7 de enero de 2015

Accepta-ho, amor.

Desprès del Nadal, la tassa de xocolata, els amics, els dinars, la família, els regals, la esquizofrènia materialista del planeta i de tocar de peus a terra com a punt i a part, toca escriure en català. Perquè sempre que una vol parlar clar ho ha de fer amb la seva llengua materna, i avui m’ha pegat la bogeria de ser precisa i exacte, termes pocs usuals a la meva literatura i, tan necessaris, de tant en tant.
El principi és de sentiments, com no podia ser d’altre manera, i després qui sap el que vindrà, potser paraules, o tal vegada el silenci i la prosa, qui sap si apareixerà l’entumiment de Venus, o la serenitat de Dante o el no res, o el tot, o callar.
 Parlar-vos de l’amor és un tòpic, res nou, massa cançons sobre el tema, massa poemes i històries, massa records i idealitzacions, massa espines i rosses, en definitiva, massa amor. Però de l’amor que jo vull parlar no se’n parla tant, perquè no és un amor tan bonic i utòpic, ni travessa fronteres i religions o canvia modes de vida...de l’amor que us vull parlar no en fan gaires cançons ni poemes. És de l’amor real del que tracte el meu escrit.
Amor i real no s’avenen del tot, una cosa és l’amor, sinònim de anar caminant pels núvols i dibuixar un somriure que ens dona un aire ridícul però enganxós a la cara i l’altre és la realitat, allò real, el dia a dia, fotre de morros a terra, per exemple. Però resulta que el concepte que tenim des de ben petits sobre l’amor no hi engloba el terme de real i, curiosament, a mesura que anem avançant dins el propi concepte ens anem adonant de que l’amor és molt real, infinitament real, fastigosament real. I que els contes de fades són bonics i hi tenen amor, però no del real.
Vol dir això que l’amor és fotre de morros a terra?No, clar que no, què també pot ser-ho però no és exactament el què és. Definirem primer amor (real), que seria aquella estimació que es sent cap a un individu (home o dona o tot inclòs) que passa per l’etapa de idealització, avança per l’etapa d’acceptació de “defectes” o presa de realitat i continua amb la construcció d’una casa moblada, buida o la destrucció de la llar. L’amor requereix acceptació, respecte, debat, intimitat i llibertat, situacions novadores i, sobretot, molta creativitat per pal·liar les zones obscures de la relació.
Vol dir això que sí es segueixen minuciosament aquestes instruccions és impossible arribar a la destrucció de la llar o desamor? No, s’hi pot arribar igualment perquè hi ha flames que no s’acaben d’encendre mai, o que no són suficientment fortes o que el vent aconsegueix apagar o que tenen una flama molt més intensa al darrera que tapa la recent.
I, vol dir això què s’ha de seguir apostant per l’amor? Sempre, cada dia, amb força, amb caparrudesa, amb orgull. Hagi passat per sobre una piconadora o la famosa aurora boreal, amb constància, en tot moment, fent-nos pesats, inclòs molt pesats, amb un individu, amb tots els que facin falta, sense descans, amb sang, amb llàgrimes, amb esperança...sobretot amb esperança.
I doncs...per què? Perquè l’amor ens manté vius, actius, amb el cor entretingut, amb motivació i, repeteixo, amb, esperança, sobretot amb esperança. Esperança de que ho aconseguirem encara que haguem de viatjar al Perú, a la Xina o al Senegal. Esperança de que algun dia l’amor ens retornarà i ho veurem tot una mica més clar i, finalment, esperança de que l’amor ens segresti,ens abrasi ben fort i ens digui clarament mirant-nos als ulls:

Aquest cop no et deixaré marxar sense mi. Accepta-ho, amor. 






M.G.F 

viernes, 19 de diciembre de 2014

Juegos de palabras

Escupir, vomitar, extraer, quitar, extirpar, regalar, arrancar, desprenderse, matarse.
Enloquecer, descabellar, delirar, visionar, emborrácese, descolorar.
Querer, estimar, amar, encariñarse, ilusionarse, sentir.
Beber, emborracharse, nublarse, enjugar.
Irse, marcharse, alejarse, adiós.
Té, infusión, brebaje.
Mirar, ver, luz.
Escribir.
Amor.
Tú.
Tú, amor, podrías escribir con tan solo mirar la taza del y infundir un adiós de los de emborracharse, de los que te hacen sentir y enloquecer hasta matarse.
, amor, sabes escribir y ver en una infusión del corazón lo que en un alejarse se traduce con la belleza del beber, palabras como amar dejarían de descolorar la pintura que desprende el cantar del  ruiseñor.
, amor, deberías escribir al mirar de separar el brebaje de una tarde del marcharse de su flor, deberías impedir nublarse al jardín que de tanto ilusionarse ya empieza a delirar para empezar a vomitar te quieros del corazón.
, amor, confías en escribir que al irse a dormir el soñador y enjugarse por completo su razón, se dará comienzo al estimar que junto al querer será una sutil forma de empezar a descabellar y regalar cualquiera que sea su ilusión.
, amor, tienes por costumbre escribir que el encariñarse es sinónimo de ilusionarse cuando sería fácil visionar que no hace falta escupir para quitar ni arrancar para morir. Que con tan solo amar ya se puede vivir.
, amor, sabes que no es fácil escribir sin un emborrácese, sin, sin querer, extraer del corazón toda razón y de la razón desprenderse.

, amor, quieres escribir pero solo consigues extirpar algunas letras y una oración, sin tan siquiera conseguir, hacer escuchar a tú lector. 


Margalida

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Tú, mi tiempo.

Que tendrá el tiempo que se adelanta a tantos poemas y a tantos relatos.
Que tendrá el tiempo que nos cambia y nos muestra por dentro.
Que tendrá el tiempo que ni devuelve segundos ni regala minutos.
Que tendrá el tiempo que nos ablanda y endulza, que nos desencaja el café del corazón.
Que tendrá el tiempo que aún nadie ni nada goza arrestarlo y sumarle silencios al tictac de su reloj.
Que tendrá el tiempo que nos devuelve las dudas, las preguntas, el sentir.
Que tendrá el tiempo que no es capaz en un beso no dado dibujarlo eterno.
Que tendrá el tiempo que cautiva a músicos, matemáticos, filósofos y literarios hasta extirparles toda cordura.
Que tendrá el tiempo que nos embellece por dentro y nos arruga por fuera.
Que tendrá el tiempo que marchita las primaveras y las desmarchita en invierno.
Que tendrá el tiempo que se graba dentro de tus ojos, mar dónde me pierdo y callo.
Que tendrá el tiempo que nos lo da todo, excepto tiempo.
Y , ¿qué tendrás tú qué me quitas el tiempo?


 Pero hoy callo, hoy tiempo, soy cobarde y me callo. 




Margalida Garí Font

martes, 11 de noviembre de 2014

Desllueve con el corazón

Llueve, ya llovió, lloverá y, por supuesto, desllueve.
Soledad, luz tenue y una pluma.
Imaginación. La mía, pero contigo.
Ahora, y de repente, diluvia y un beso.
Tú olor, después la risa. La mía, la nuestra, tu sonrisa.
Improvisación es el nombre de un poema sin métrica, ni ley ni fonética.
Me miras, me pierdo.
Piensas y pienso, pensamos.
Despensamos y borramos. Tú. Yo. Idealización.
Música y pintura dentro del corazón. ¡Moisés, ahora habla!
Te Quiero es demasiado viejo, el ahora se llama olvido.
Somos los que aún viven. Aquellos que creen creer.
Supervivencia, gemela de la Existencia. Tú. Yo.
Tú olor, después la risa. La mía, la nuestra, tu sonrisa.
Te giras, te vuelves, y dudas.
Supones que caminas pero corres. Y, de repente, sigues quieta.
Quieres y dices que puedes, después apagas tu mirada y ya llueve.
Me pierdo, me miras.
Un beso.
Olvido.
Después la risa. Tú sonrisa.
Martes de invierno y domingos de hielo. Tú olor.
Letras, palabras, un poema.
¡Moisés, ahora habla!
Desllueve, me piensas, dudas, me anhelas. Te Quiero y vuelvo a ser vieja.
Si alguna vez me oyes, corazón, grita.
Si alguna vez gritas, corazón, que no sea de silencio. Que no llueva, que te sienta el grito y que
éste crezca.
Si alguna vez, corazón, haces que crezca el grito, sigue.
Si alguna vez, corazón, sigues, no vuelvas.
No vuelvas, corazón, que aquí
a veces,
aún llueve.
Corazón, a veces, llueve.

Y el corazón contestó:
Pero volviendo también desllueve.


Y volvió. 




Margalida Garí Font

domingo, 2 de noviembre de 2014

Los corrientes

Erróneamente pensamos que las grandes historias son las que se merecen el primer puesto en nuestra lista de prioridades. Las que hay que leer o escuchar primero.  De las pequeñas historias uno sabe bien poco, “dicen por allí”, “eso a mí también me ha pasado”, “es normal, cálmate”, “no me escuchas, solo mantienes la mirada”, ¿y tú que sabrás de amor, de amistad, de trabajo, de la vida?”…
El cubo de ropa sucia está lleno de pequeñas historias que nadie quiere escuchar y que deben ser escuchadas. Sólo hay un Leonardo cada mucho tiempo, personas corrientes, en cambio, nacen todos los días. El sentido de la existencia, de la vida o de lo que uno quiera llamarlo, difiere dependiendo del individuo. Para Leonardo la respuesta estaba en el arte pero tampoco la encontró, para Pitágoras estaba en el número, Homero buscó en la poesía y Napoleón hasta miró en las “Indias”. Pero, ¿y para un carpintero, una prostituta, un campesino, un abogado, un enfermero, un “nini”, mis padres, mi vecina, o un lagarto?
Esas son las pequeñas historias, las que también hay que explicar y a los “corrientes” es a quién dedico mi literatura, si se le puede llamar así. Porque ellos importan, nos definen y, sobretodo, ansían escucharse.
Yo soy una “corriente” y aunque gozo con las grandes obras también me siento atraída por las menos gigantes, las cotidianas, las perdidas…las olvidadas.
Mis abuelos, los cuatro que tengo la suerte de seguir conservando, tienen chispas en los ojos cuando me cuentan sus hazañas de juventud, sus milis, sus adolescencias de fiesta, y la de mucho trabajo bajo al sol, sus primeros amores, sus últimos, sus bicicletas, sus vestimentas del domingo, y la del lunes, sus pinta labios rojo que había que borrar antes de que la madre les viese, sus penúltimos puros, sus lunas de miel y sus corazones blanditos. Lo guapos que eran (y que para mi siguen siendo), sus cotilleos, sus fugas de casa, sus vueltas antes de las 20h, sus refugas a las 21h, sus primeros coñac, sus primeros besos, sus carta de amor, y desamor, sus entonces, sus tiempos, sus vidas, sus Da Vinci diarios.
Esas son las historias que, desde mi punto de vista, hay que explicar, las que no hay que dejar envejecer ni morir. Deben ser escritas, junto con las nuestras y las de la prostituta, mi vecina y mis padres. Todas, absolutamente todas, deben escribirse. Y escucharse, y reescribirse, y reescucharse. 
Ese es, lo que para mi, es el sentido de la vida, explicar, grabar, leer y sentir quienes fuimos y somos. Porque todos somos diferentes pero, todos, también, somos iguales. Tenemos los mismos cuentos, sentimos el mismo amor, el desamor, el engaño, la amistad, la traición, el logro, la realización, el fracaso, las metas, la ilusión, la madurez, la vejez y hasta la muerte.
Y yo no puedo pasar por este mundo sin dejar grabado un pedacito de nuestra historia. Me leas o no, a ti también ya te estoy escribiendo y tú ya eres memoria. La nuestra, la diminuta y la que importa.





Margalida Garí Font,

Hagamos de lo corriente lo asombroso.