martes, 23 de octubre de 2012

El hada.


Esta es una historia triste, una historia de desesperación, quizás es una historia irreal, pero es una historia que concierne toda la magia del universo y reposa en todas las rodillas del amor.
Dice la leyenda que en algún lugar del planeta tierra se encuentra prisionera un hada de una belleza tal que su luz produce un dolor perverso y cautivador a aquél que posa su mirada en su figura.
Hubo tiempos mucho mejores para tal belleza, hubo tiempos de sueños, de viajes, de sonrisas, de ilusión. Pero el hada había desobedecido las leyes del paraíso, se había enamorado profundamente de un ser prohibido, un humano; no uno de esos príncipes infantiles que salen en cualquier historia de cuentos felices falsos. Ella se había enamorado de un humano cualquiera, un campesino que no veía otra cosa que salir a conocer los enigmas de la naturaleza, un viajero de sueños y un capitán de naufragios, un superviviente, un tirano, un cautivador y una perfecta mezcla de locura e ilusión.
El mundo de los seres mágicos, el coloquialmente conocido como paraíso, es un mundo enigmático lleno de seres encantados y sueños felices. Pero hay una sola ley irrefutable, leyes hay muchas pero esa es la única importante, los seres prohibidos jamás deben descubrir el paraíso, quién se lo enseñe será condenado a permanecer eternamente entre los dos mundos sin formar parte de ninguno de los dos, ser invisible para ambos pero consciente de cada suspiro de sensaciones. Es decir, estará condenado a sentir, ver y oír sin ser sentido, visto u oído. A la eterna soledad ambulante hasta que el dolor de aquello que está viviendo se apodere de todo su ser y, en palabras textuales, le mate.
El hada, a pesar de todos sus esfuerzos, había sucumbido a los poderes del amor. Tardó años en descuidar sus esfuerzos para permanecer oculta entre cualquier cosa e impedir ser vista para el campesino. Pero el sentimiento se hacía cada vez mayor y le apretaba el pecho con todas sus fuerzas.
Un día el campesino se perdió por el bosque, le pasaba constantemente porque constantemente estaba sumergido en el color de una flor, la alzada de un árbol, las huellas de un animal, el dibujo del vuelo de un ave, etcétera. Pero ese día no había manera de encontrar el camino y estaba oscureciendo.  Desesperado, el campesino empezó a llorar de impotencia y de rabia.
El hada al ver esa imagen no pudo resistirlo y posó su diminuto cuerpo en la mano del campesino. Este al principio, pensando que era una libélula, movió suavemente la mano para que esta siguiera su camino. El hada realizó una piruleta y mantuvo el equilibrio dejando una trayectoria perfecta de polvos mágicos.
El campesino abrió los ojos de par en par e hizo un movimiento brusco hacia atrás ciego por el brillo de esa cosa diminuta.
Bastó un segundo, un segundo de nada para enamorarse completamente de ella, de sus ojos, de su inocencia, de su fragilidad y de su belleza.
El hada supo al instante que estaba perdida, que si los grandes Gnomos sabían lo que había hecho la derivarían sin ningún tipo de piedad al mundo inter-mundo, pero no lo pensó, se dejó llevar por su corazón, por lo que éste le decía. Si tenía que vivir un momento de felicidad efímero sería con el amor al frente. Y así lo hizo, desobedeció la máxima ley del Paraíso y le empezó a amar.
Hay muchas leyendas sobre hadas, ninguna cierta, las pocas que hay son errores de los seres mágicos por haber desobedecido la ley en nombre del amor, rastros de su presencia que los grandes Gnomos no consiguieron borrar del todo de la tierra. De todas formas en ninguna se dice lo que mencionaré a continuación.
Cuando un hada se enamora de un humano y ese amor es amor verdadero, el hada aumenta su tamaño hasta adaptarse a la estatura humana y hacer más amena esa relación. El hada de nuestra historia tuvo ese efecto con la mirada del campesino.


Claro está que con esa virtud los seres mágicos se percatan mucho antes de que se haya violado la máxima ley de su mundo, aun así tardaron doce horas en averiguarlo. Las doce mejores horas de las vidas de ambos, créanme.
No usaron las palabras, puesto que las hadas no pueden hablar, tampoco las necesitaron. Se comunicaban por el tacto, por la mirada, esa mirada profunda y penetrante que te encadena al otro ser. Se amaron, pasearon, se explicaron cómo eran sus mundos, que seres habitaban en ellos i cuales eran las comidas mejores para saborear, volaron con los polvos mágicos del hada, corrieron con las piernas del campesino, cantaron, bailaron, volvieron a amarse y se quedaron profundamente dormidos.
El hada jamás despertó, simplemente se vio sumergida entre los dos mundos sin abrir los ojos (sabía que abrirlos significaba verificar la realidad), el campesino despertó a la mañana siguiente en medio del camino pensándose que había sido un sueño y nada más.
Aun así el campesino, aun hoy en día, sueña todas las noches que se reencuentra con la belleza de un hada. No sabe muy bien porque, pero busca en todas las mujeres esa mirada y esa magia que sabe que no encontrará en otros ojos. Sin embargo sabe que ella está en algún lugar, sabe que sueña con ella porque ese es el único modo que ella tiene de comunicarse con él. No entiende lo que ha pasado, ni siquiera está seguro de que haya pasado, pero la siente tan profundamente como la primera vez que la vio y por mucho que intenta perderse en el bosque de nuevo día tras día, nunca más la volverá a ver y eso siempre lo ha sabido.
El hada observa el campesino desde la prisión de su mundo, se siente sola y eso la mata poco a poco por dentro, siente que no volverá a sentir esas manos rozando sus alas ni volverá a besar a esos labios como si fuera posible no respirar, siente que le quedan pocos días de vida, que su luz ya es muy tenue y que el amor que siente por el campesino está agotando su existencia, la está agotando porque la hace seguir en la prisión aun estando sola, aun sintiéndose sola, ella permanece allí, queriéndole, amándole, intercambiando días de vida por segundos de sueños de él. Porque en el fondo, el hada sabe que el precio que tiene que pagar no le sale nada caro comparado con el hecho de no intentarlo, de no insistir en seguir de pie, en seguir brillando, aunque solo sea un poquito de luz. Una luz ya casi transparente.
Cuentan que el hada aun sigue viva, que ya es incapaz de abrir los ojos, que sus fuerzas están sin fuerza y que lo único que le hace insistir en su tenaz idea es que el campesino aun está vivo y que vive gracias a los sueños que ella le regala.
Cuentan que el campesino ya es muy viejo, que ha vivido tantos años que su celebro ha dejado de ser cuerdo. Cuentan que se pierde en el bosque y dice que busca la magia de un hada, que su locura hará enloquecer el mundo y que sin ella el mundo ya estaría completamente loco.
Cuentan que los grandes Gnomos lo observan todo desde el Paraíso, que jamás habían visto tanto dolor, tanta belleza y tanto amor junto. Cuentan que los grandes Gnomos les dejaran morir en libertad, que les concederán doce segundos para que puedan hacerlo.
Cuentan que la leyenda es real.

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El hada supo que había terminado todo, lo supo porque su luz se había apagado completamente, sintió el dolor de su amor, y sintió toda la soledad que éste conllevaba. Pudo abrir un poco los ojos para verle a él. Estaba tumbado en el bosque y lloraba porque sabía que también le había llegado su hora y no había conseguido ver el hada.
Ella le rozó sin fuerzas la mano, él sintió electricidad en su piel y le dio la suficientemente fuerza para girarse hacia ella. Ella abrió más los ojos y su cuerpo se llenó de luz, una luz resplandeciente y hermosa. Él hizo una sonrisa y el hada creció hasta formar las medidas estándares de una mujer humana. Él perdió toda señal de vejez y abrazó el hada. El hada hizo aun más luz y le devolvió el abrazo.
Y allí, entre la inmensidad del bosque, en medio de la nada, entre el Paraíso y la tierra, entre el mundo perdido de la magia y el mundo jamás encontrado de la realidad, dejaron al universo los dos últimos suspiros de sus cuerpos. Inmediatamente después desaparecieron.
…8,9,10,11,12… Fin.

Margalida Garí Font.

domingo, 7 de octubre de 2012

Anònim



Em trobava recolzada al balcó perquè necessitava respirar, necessitava sentir el tacte de l’aire contra la meva cara, volia sentir-me viva, tornar-me a sentir jo.
L’estomac em feia mal perquè el menjar no alimentava el meu cor.
Feia uns dies que em sentia sola, sola de veritat, fins i tot quan estava enmig de molta gent, grans aglomeracions de gent, em sentia sola, com si tothom anés a una direcció i jo no tingués direcció on anar.
Feia molt temps que estava “estable”, sense que tornés aquell dolor del buit, però des de feia dos dies que el dolor estava colpejant amb tota la seva fúria dintre del meu cos perquè el deixés sortir. No podia, no podia deixar-lo sortir, no volia tornar a sentir-lo, i sabia que deixar-lo enrabiat dintre meu significava que l’explotació seria aterradora, però no estava preparada, havia lluitat i m’havia afrontat a tantes coses, per què? a canvi de què? D’aquesta merda de soledat?
Sóc una persona solitària, m’agrada el calor de la gent, ho necessito, però vaig molt a la meva bolla, sense donar explicacions i sense tenir-les. Sóc com el vent, un dia sóc suau i agradable, altres sóc tot energia i, en més d’una ocasió, sóc turmenta per desprès tornar a ser suau. Però, que sigui una persona solitària no vol dir que em vulgui sentir sola, perquè  és realment un dels pitjors sentiments que conec. El de la soledat. T’atrapa, t’abraça i et fa l’amor fins enamorar-te. Et segresta de tu mateixa i no et deixa tornar mai més. Si, mai més, sols et dona vacances de tan en tan, però sempre torna per estimar-te més profundament.
Des de el balcó vaig veure dos ocells bevent aigua de la piscina. Eren petits, fràgils i preciosos. I ells no es sentien sols, es tenien un amb l’altre per ajudar-se a volar. Eren lliures, tan un com l’altre, però havien triat ser lliures plegats, rompre els esquemes, fugir d’aquesta soledat que no et deixa volar i enlairar-se fins més allà del cel, la terra, els planetes. Enlairar-se fins on la mort es transforma en vida i la vida no deixa de ser mort.
Vaig tancar els ulls per intentar (un cop més) desaparèixer amb els dos ocells. No ho vaig fer, era evident. Però en obrir-los els ocells si que havien desaparegut. Els dos, deixant-me allà, encara més sola però amb la certesa de que ells tenien el que ningú més podria tenir, amor autèntic.


Uns dies abans, amb un intent desesperat per respirar, havia anat a la platja. Allà sempre em sento bé i no va ser una excepció.
M’agrada la platja perquè l’aigua de mar sembla eterna, sembla que mai s’acaba i que tu pots formar part d’aquesta eternitat, però un cop t’allunyes de la platja tot torna a ser el mateix, la soledat de la multitud et torna a segrestar. La platja és resacossa, des de el meu punt de vista, perquè et fa l’afecte de l’alcohol, t’allibera unes hores i desprès t’estampa de ple contra la realitat. Amb la diferència de que la platja és una droga que no et fa mal de cap (sincerament, és un gran punt a favor d’ella).
En fi, el problema era la por. Em tornava a venir, el context no ajudava, ho sé, però això no lleva que cada vegada em faltés més i més aire, i m’asfixiés tot el cos, i no pugues fer-hi res per canviar-ho. ..
Doncs bé sabeu que va passar? Va passar que la Por va desaparèixer, em va deixar respirar de nou, em va obrir els ulls i em va dir: mira’t !
Davant meu hi havia una pantalla transparent gegant, una pantalla que va començar a dibuixar unes lletres, i les lletres es van fer paraules  i les paraules es van fer això:
“T’allibero perquè ja no em necessites, jo com a Por que sóc ja no hi tinc cap feina dins la teva vida, t’allibero perquè ara toca que coneguis qui realment sóc.”
Llavors, la por va fugir, però el que no sabia és qui havia arribat fins que vaig estampar-hi tot el crani. Endavant vaig dir-li amb llàgrimes als ulls.
La Realitat, va obeir-me i va plantar-se al meu davant, torturant-me d’una manera molt més dura que la seva antecedent i el pitjor fou que, tot i tenir les més fortes ganes de plorar, no vaig poder seguir plorant, les llàgrimes primeres havien desaparegut i no sabien sortir de nou. En aquell moment ho vaig saber tot. Les havia acabat, havia acabat les llàgrimes per sempre més.

Anònim.
“Quan les paraules deixen d’existir en totes les seves formes i el cor deixi de bategar, llavors serà quan  tancaràs els ulls i tu, o el que quedi del teu tu real, morirà.”

domingo, 23 de septiembre de 2012

La imperfección perfecta del amor.

La historia que voy a contar no pertenece a ningún lugar en concreto, tampoco es de un tiempo determinado y, por supuesto, los protagonistas no son nadie. Aun así el placer de presentaros este relato es mío para que la necesidad de leerlo sea completamente vuestra.
Dicen que la magia se alimenta de la imaginación de nuestras mentes, que en un punto exacto de nuestro celebro ocurre una especie de intersección nerviosa la cual lo conecta absolutamente todo, y nos deja completamente indefensos delante la deslumbrante luz de eso que llamamos magia para que todo lo demás desaparezca y para permitirle la entrada a la extraordinaria locura del miedo, y entonces ocurre el cambio. El amor entra sin permiso y tu, sin poderte liberar del hechizo, le dejas entrar.
Desde el primer día tuvimos claro que sería difícil, quizás sería más apropiado llamarlo complicado o peligroso, tal vez una estupidez, de cualquier manera nunca fue nada de eso, sino todo lo contrario, fue lo mejor de nuestras vidas, fue perfecto.
Es completamente y absolutamente cierto que las vidas de las personas están compuestas por miles y miles de experiencias, imágenes, cultura, sociedad, entorno, el propio yo…que hacen de esa vida algo especial. No hay una cosa mejor o peor que otra, hay diferentes cosas que forman parte de nosotros y nos definen, eso es todo. Pero nuestra historia siempre formó parte de ese grupo de otra manera, no era comparable a nada porque era lo mejor de nosotros y no era anulable por nada porque estaba solo, sin nada que temer y sin nadie que superar, era y siempre será esa gran magia de la que os hablé.
Cuenta una vieja leyenda árabe, que un día una bestia salvaje se enamoró hasta lo incalculable de una bella. Ésta tan solo tuvo que levantar la mano para hacer callar a la bestia para siempre. Lo que mató a la bestia fue la belleza. Morir aquí es comparable con el hecho de dejar de ser salvaje al nivel de matar, ser rebelde, etc.
Mi historia es la leyenda pero al revés, yo jamás quise dominar a la bestia, porque le amaba (siempre le amaré) tal como era, pero precisamente por eso la bestia también me amó, y conseguimos sumergirnos dentro de las profundidades de la locura de una libertad que acabó por hacer desaparecer todo lo demás. Los miedos que nos empezaron a visitar se fueron junto el orgullo de no querer apostar por lo inapostable y por un momento fuimos un solo ser con dos corazones latiendo. La humanidad y el universo dejaron de tener sentido para siempre.


¿Sabéis? Una vez sientes esa clase de amor en tu vida, no lo vuelves a sentir nunca más. Te enamoras mil veces más, eso sí es posible,  pero el amor que sentiste aquella vez y que sentirás cada vez que vuestros ojos se crucen es únicamente vuestro, para vosotros.
Le dejé volar porque era un ave de paso, uno de esos pájaros que ansían la libertad, el viento y la vida sin pisar tierra, uno de esos que nunca sabes en que época del año emigrará a otras tierras ni en qué momento regresará, si es que regresa. Le dejé volar porque el vuelo era su vida, su modo de ser y su filosofía. Le dejé volar porque desde las alturas se ven más realidades que solo las que están al lado nuestro, porque no tenía ningún derecho a no dejarle volar y porque volar era su modo de respirar, su por qué y su verdad. Pero ante todo, le deje volar porque yo también siempre volé y jamás permití que me obligaran a ser quien nunca había sido y quien nunca querría ser.
Una vez tuve miedo, tuve miedo de verdad, y aunque sabía que no había nada de lo que temer, me prometí a mi misma amarle de la mejor manera que se puede amar a un pájaro, ayudándole con un empujón a alzar el vuelo con más fuerza. Le amé y le amo tanto que solo pude demostrárselo de un modo, dejándolo ir.
No, no dudé en ningún momento de nuestro amor, éramos y somos, una bomba de relojería que podía estallar en cualquier momento, pero nos necesitábamos el uno al otro para ponernos de pie cada mañana y acostarnos cada noche, nos necesitábamos para estabilizarnos en un mundo lleno de inestabilidades, para querernos más que a todo y importarnos más que la propia vida, nos necesitábamos para que al menos algo tuviera un sentido, para proporcionarnos la paz que no teníamos sin el otro. Y la verdad es que nos necesitábamos para salvarnos de nosotros mismos.
Nunca sabré porque fuimos nosotros dos los elegidos, pero siempre tendré claro porque escogí estar con él sin estarlo, porque el corazón nunca me preguntó (a él tampoco y por eso tuvo mucho más miedo que yo cuando sintió que sentía) y yo jamás le pedí explicaciones a mi corazón, sabía que tenía razón y eso siempre fue suficiente.
Al final, lo único que quiero que quede claro es que, a pesar de todo, el amor existe.  Los perros se enamoran, las flores se enamoran, los punks se enamoran, los pijos se enamoran, las tortugas se enamoran, las piedras se enamoran, los planetas se enamoran y los pájaros también se enamoran. Y nos guste o no, no tenemos ni voz ni voto en el amor, pero cuando ocurre, por muy difícil, tortuoso, complicado, doloroso y desconcertante que sea, es lo mejor que nos puede pasar.
El amor es perfecto porque es completamente imperfecto.
Así que volando desde ningún lugar, en ningún momento concreto y siendo nadie, solo diré que améis sin miedo, amad con todo el corazón, sin límites, apostándolo todo a cambio de nada. Amad como si nunca más volvierais a hacerlo, porque cuando se acabe, si es que acaba, no penséis que no lo habéis dado todo de vosotros para que funcionara.
Cada historia es un mundo completamente diferente, pero las personas somos siempre las mismas, apostad por vosotros porque nadie lo hará y cuando os quieran hacer creer que no sois merecedores de tal destino, luchad con mayor fuerza para demostrar lo contrario.
En el nombre del amor, que nadie os diga nunca de lo que sois capaces de hacer ni a quien os merecéis amar, simplemente hacedlo sin pensar, luchad por lo que creéis porque, al final, es lo único que os quedará, la certeza de que lo intentasteis de la mejor manera que pudisteis y que os dejasteis la piel y partes del corazón en el intento, sin pedir, en ningún momento, reparación de daños.

Margalida,
A una vida sin amor jamás se le permitió llamarle vida. El término para ese suceso es conocido como muerte o, más concretamente, muerte en vida.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Avui em sento petita perquè sóc gran.


Avui em sento petita, em sento petita de veritat. És una sensació estranya, gratificant, si, però estranya.
Tinc molt clar que sóc jove, l’experiència de la vida que pugui tenir una persona de la meva edat dista molt de ser la mateixa experiència d’algú amb més rodada, possiblement per això mateix tinc aquesta sensació de ansiar agafar la mare i posar-la al fons de la meva butxaca. Surrealista, pensareu. Real, us contestaré.
Em considero una persona senzilla, una persona amb uns pilars molt clars, una d’aquella classes de persones que ho dona tot per aconseguir el que la fa feliç. Creieu-me, aquest cop ho he donat més que tot. Les ferides del seu preu encara els fa falta un temps per curar-se, però aquí estic, endavant, de cara al públic i amb el cap ben alt, mirant-vos de ple als ulls, omplint-me els pulmons d’alguna cosa que no només sigui aire.
Plou, les gotes de la pluja captiven el meu cos i el recorren com si fos possible fer-li una capa protectora, protectora de què?Em pregunto. Aquest cop tots sabem la resposta.
Avui em sento tan petita que desitjo amb totes les meves forces transportar-me fins a la casa de la meva àvia uns anys enrere (uns quants anys gegants enrere), agafar els llibres i fer de professora d’una personeta que per aquesta època tenia uns quatre anys, desitjo amb totes les meves forces tornar a ser innocent, perdre’m dins el món de la infància com si no fos possible trobar la porta de sortida. El desig no es compleix, evidentment.


Pau, això és el que sento, una pau que em recorda que començo a tornar a ser jo mateixa, a defensar la llibertat, la dignitat i l’amor per sobre de totes les coses, defensar uns ideals justs a costa de perdre’ls més d’una vegada. Tornar-los a agafar cada cop. Sempre. Perquè si no defens allò amb el que crec, què em queda?Sóc així, molt caparruda amb les injustícies i amb la meva manera de pensar, i ho vull seguir essent, és gràcies a això que ara ús escric paraules que queden lluny de només ser paraules, us obro el meu cor.
Tinc por, tinc tanta por que m’encadenaria amb pany i clau als braços protectors d’aquesta vida actual. No ho faré, hi ha la meva essència que m’obliga a seguir endavant amb el primer somni que em va fer somiar. Volar.
Avui em sento petita perquè el que passi a partir d’aquí és una incògnita, un full d’un blanc enlluernador que em desconcerta. Però un full que em recorda que el primer que s’ha de fer és començar a escriure per deixar de veure el blanc. 
Confesso que avui he començat l’escriptura.
Molt valenta és el que sóc, em diuen un cop i un altre. No ho sóc, simplement em guio pel cor i no pels pensaments. Els pensaments s’han d’escoltar, al cor se l’ha de creure, és la meva filosofia de vida. El meu cor em repeteix que voli amb cada batec, em diu que no deixi de lluitar, que aposti per allò que ni el més boig apostaria (ho he fet), i que quan tot es torni fosc m’il·luminin el paisatge de les pàgines brillants del paper de la meva vida, que continuï escrivint encara que em tallin els dits de la mà, que no deixi de ser jo.
Mai he deixat de ser-ho, no en sé, jo sóc transparent, sempre ho he tingut clar, igual que sempre he tingut clar que ser transparent implica que et penetrin dintre més d’un cop, que et traspassin completament, i que et tornis a deixar a veure tots els teus secrets desprès de cada cura. Que et deixis conèixer tal qual ets, transparent i punt.
Avui em sento petita però em sento bé, nerviosa, tensa i eufòrica.
Em sento petita pensant que aquest cop no hi haurà el llit de la mare o l’abraçada de la germana o la ironia del pare.
Però sobretot, avui em sento petita perquè me n’he adonat que fa molt temps que ho he deixat de ser...


Margalida,
Lluita pel que creus i deixa de fer-ho pel que no creus, però sempre recorda’t de tenir un motiu per lluitar...el per què ja ho aprendràs.

viernes, 6 de julio de 2012

Et parlo...


Et parlo a tu i al que signifiques. Et parlo de la mateixa manera que em parlo a mi molts cops, amb amor, amb esperança, amb el mateix simple to de veu que utilitzen dos enamorats sense adonar-se’n del molt que hi estan d’enamorats. Et parlo des de la incertesa de l’altre banda del mar, des de la desesperació de les cigales quan ens regalen el seu cant. Et parlo com és parla a un nen, amb maduresa però no tractant-te com si fosses incapaç d’entendre el missatge de les meves paraules. Et parlo de molt lluny i espero que sentis la meva veu just al teu costat, ben a prop, a cau d’orella. Et parlo sense embuts, sense mentides i sense maldat. Et parlo com qui sóc, com és parla des de el cor, des de les seves profunditats. Et parlo esperant que algun dia no t’hagi d’escriure les paraules parlades perquè les podré pronunciar. Et parlo i torno a parlar-te sospesant aquets nervis que em comencen a palpar els sentits. Et parlo des de la fragilitat, la poca cordura que envaeix el meu cos cada cop que he de parlar-te. Et parlo dins el món dels somnis i acariciant el món de la realitat, a les palpentes de la bogeria i a la proa de la desesperació. Et parlo des de el silenci dels afligits, de les paraules dels dictadors, i de les orelles sordes dels dictats. Et parlo sobre els viatges dels tremolors, de la suavitat dels teus cabells, de la tendresa de tots els escrits de la inspiració. Et parlo del nostre ahir, del nostre avui i del so que podrem arribar a adquirir per un demà. Et parlo del desconeixement dels per quès, de la llum de les llunes en plena foscor de les nits, de la foscor del sol a molts dies de llum. Et parlo del teu tacte, de la saviesa de aquestes paraules, de la intolerància a la injustícia, de la via làctia i el nostre desconeixement, de la existència del teu tu i del meu jo, de la bellesa atrapada dins un petó etern, de les poques paraules que diuen moltes coses i de les poques coses que diuen moltes paraules. Et parlo del cel i la terra que no corromperen les religions, de les experiències humanes que sempre tornen a esser experimentades per falta de coneixement de l’espècie. Et parlo de rencontres inesperats i de rencontres molt esperats, de l’enigma del tot i la importància del no res. Et parlo amb les paraules que parla tot somiador. Et parlo a cada batec, a cada parpelleig i a cada inhalació dels pulmons. Et parlo de la vida, de la mort i de l’eternitat. Et parlo de nosaltres, d’ells i de vosaltres. Et parlo sabent que no és necessari parlar-te perquè entenguis el per què et parlo sense parlar-te.




Margalida,
Hi ha tantes coses que no podem entendre que intentar entendre-les suposa allunyar-nos encara més del seu coneixement. Experimentem-ho tot, l’enteniment ens vindrà més endavant. 

miércoles, 27 de junio de 2012

El vertigen de la bèstia.


Vertigen, un suau vertigen que et converteix en una figura diminuta. Està bé, potser no fou el vertigen el que sentia, potser fou alguna cosa molt més incomprensible, però del sentiment de diminuta en puc assegurar l’essència.
Un dimecres, no un qualsevol, un d’aquells que esperes amb impaciència. Més que res perquè precisament, era gràcies al dimecres que el vertigen formava part de mi.
Vaig pensar en retirar-me del joc tants cops que ja havia perdut la compte. Una mica per tot, pels meus, per mi. Perquè era en aquella maleïda gàbia que tornava a despertar la meva bèstia salvatge interna, era en aquella gàbia que em sentia una bèstia salvatge i era en aquella gàbia que la bèstia salvatge es tornava més salvatge. Però també era dins la gàbia que la bèstia aprenia cada vegada més a domesticar-se i a resistir les cicatrius del domador.
La veritat és que no me’n sortia del tot i les garrapades continues a la reixa ho confirmaven. Estava atrapada, ho hauria d’acceptar però sabia que mai ho aconseguiria tolerar, aguantaria fins un punt clau, res més.
Però els dimecres m’omplien els pulmons, no amb oxigen, sinó amb un ingredient molt semblant al que utilitzava el flautista per hipnotitzar les rates i fer-les fora de la ciutat. L’ingredient de la serenitat, el control, la sobirania i l’obediència. L’ingredients que tants utilitzaven per fer seus tants altres. Però fos com fos, era gràcies a l’ingredient que sentia el vertigen de dimecres en dimecres. Sols esperava tenir la força suficient com per seguir injectant-lo als pulmons.


L’innocència dels jocs d’arena d’un nen petit em tornava a recordar que quan s’és una bèstia s’ho és per sempre, i encara que es pugui hivernar a algunes èpoques de l’any, la bèstia acaba despertant, amb una mica de sort, al costat d’una bèstia tan salvatge com aquesta.
L’eterna pregunta, qui és tan salvatge com per apostar, abraçar i guardar la mateixa salvatgeria?I tot i que hi ha un gran nombre de possibilitats de que la resposta sigui el mateix signe d’interrogació, a la bèstia de la gàbia l’ingredient li vol fer creure que la resposta és l’amor. Qui sap! Potser no ho és l’ingredient i la lucidesa es deixa entreveure entre ambdós episodis de vertigen. Tal vegada les bèsties salvatges no són més que la llibertat sense miratges. Que l’autèntica llibertat, que la llibertat perduda. La meva llibertat, la que sempre em definirà i per la que lluitaré. Fins i tot dintre de mil gàbies.

Margalida.

“Potser no compartiré la teva opinió, però lluitaré, per molt que impliqui la meva mort, el teu dret a expressar-la.”

miércoles, 20 de junio de 2012

Transparències: Pell, pau, energia.


La pell és la primera que ens delata, d’això no en tinc cap dubte. Ens trobem allà, desconnectant d’un exterior que ens absorbeix, mirant a l’infinit del mar que està al nostre davant, respirant d’aquest infinit. I la pell es comença a encongir, a tornar-se mig petita i mig gegant, es comença a fer-se sentir. Exacte, aquesta és la paraula clau, sentir.
Desprès ve la pau, una pau que ens recorda que la lluita té recompenses, que ho fem per alguna cosa molt més gran del que som capaços de percebre, i que tal vegada demà en tindrem la plena certesa de la seva dimensió.


Deixant la pau al darrera i visualitzant l’energia, una energia suau al principi i molt pronunciada al final, una energia inexplicable però real. I aquesta és la sensació final, la recarrega d’energia. Espectacular.
Et trobes allà, de peu, davant un paisatge místic, amb unes persones al teu voltant que sense dir-te res, sense coneix-se’t, t’ho donen tot, absolutament tot, tot el que vols, tot el que necessites i tot el que tenen. Llavors t’envaeix el gran pensament, les preguntes, les sense respostes, les imatges entrecreuades, la incertesa, el dubte, tu.
Per què essent feliç amb una cosa tan simple has d’amargar-te amb tantes altres tan complexes? Per què la hipocresia,  la impotència, la tristesa, el materialisme, la superioritat, la injustícia, les cadenes? Per què l’enveja, la maldat, la humiliació o la intolerància? Per què aquests preu inflats fins els extrems?
Doncs perquè si no passessis per tot això series totalment incapaç de valorar l’altre cara de la moneda, ho tindries tant per mà que ni ho reconeixeries. I si, és veritat, és dur, dies és massa dur, i voldràs tirar la tovalla més d’un i dos cops, rendir-te, i et cauran les llàgrimes, i sentiràs cada vegada amb més intensitat  tots i cada un dels perquè abans mencionats. Però quan tot això acabi, quan la teva força hagi vençut tots els obstacles, recordaràs la autèntica resposta. Recordaràs qui ets i que hi fas aquí, on has estat i on vols estar. Recordaràs l’estructura, el material i el contingut. I sobretot recordaràs que has de girar la cara  a la moneda per guanyar alguna cosa amb sabor, potser només necessitava una mica de sucre, potser era sal, potser eres tu que havies de deixar de menjar xiclet per sentir-ne bé el gust, i potser havies oblidat com es girava.
Sigui com sigui és ara, amb el místic paisatge, amb la gent tan mística com el paisatge i amb la brisa que et toca l’esquena que de tan en tan la teva moneda es transparenta per deixar-te veure un miratge de la part invisible. I és ara quan sents l’energia, la pau i la pell. Però sobretot és ara quan sents que un dia, no molt llunyà, ho deixaràs de sentir, i ho començaràs a palpar. Suposo que només per la curiositat que et fa el seu tacte val la pena quedar-te un temps més veient transparències, suposo que les transparències també són importants, ja que, al fi i al cap, és gràcies a elles que veiem les essències de mons molt interiors, suposo que dels més interiors dels mons.  


Margalida,
Perquè hi hagi vida, no hem d’oblidar que hi ha mort.

lunes, 4 de junio de 2012

El meu jo.


Aquest escrit no tracte d’històries impossibles (o molt possibles depèn del punt de vista), ni de batalles perdudes (tal vegada guanyades), ni d’ell o ella, o aquells quants, ni tampoc va sobre l’existència, l’energia, l’amor o la màgia. Tot i així, també en parla, perquè aquest escrit va sobre mi.
Per la tarda em trobava al treball, sola, cosa molt estranya, enrodillant coberts amb els torca boques blancs i de sobte he començat a veurem a mi, els meus somnis, el perquè de tot això, el context, els paisatges i la força de seguir endavant.
No sóc una tia fàcil, de fet sóc molt complicada, complicada en el sentit de que jo no vull una casa on poder anar-hi cada dia i saber que hi trobaré un plat, un llit i un marit, fins i tot algun que altre fill o filla, tampoc vull una feina que m’obligui a estar fitxa a aquell edifici o una carrera “privilegiada” per garantir-me una estabilitat que m’ofega per dins.
Això molts no ho entenen, no poden imaginar-se una vida tan, sense línia fitxa, per dir-ho d’alguna manera, que seguir. No poden sentir l’adrenalina que em recorre el cos de d’alt a baix cada vegada que pujo a un simple avió, o quan vaig a fer una trista excursió de muntanya. No poden omplir-se de les aportacions d’altres persones totalment diferents a uns mateixos, totalment contraris i totalment iguals. Tampoc poden entendre la impotència que batega dins el meu cor cada vegada que veig una injustícia, la ràbia que et puja pel coll quan no pots aguantar-ho més i la gran felicitat que et compensa quan ajudes a transformar aquesta part del món.
L’asfixia que apareix cada vegada que em sento tancada dins un lloc, dins un mateix lloc durant massa dies, necessito volar jo.



I clar que vull un amor, i qui sap si fills en un futur, però no com la societat vol que tingui tot això, no vull un marit estable, no vull ni marit, vull algú que m’estimi d’una manera impensable, que senti aquestes ànsies de llibertat, de critica social, de justícia, de prendre el vol a cada respiració, de dir-ho al món, de confessar els pecats que molts han fet, de dir la realitat que hi ha, de fotografiar-la, gravar-la i posar-la en forma de lletres. I si no trobo ningú que estigui disposat a deixar-ho tot per tenir-ho tot, llavors batré les ales amb més força i aniré més lluny, més amunt, però hi seguiré anant, cap al no res, cap el tot, cap el buit i cap el ple.
És per això que no tinc una mentalitat fàcil d’entendre, la majoria creu que quan te’n vas d’un lloc és per estar millor a un altre. Mentida, completament mentida. A vegades, quan te’n vas d’un lloc és per guardar-te’l dins tu, aprendre’n i tenir la capacitat de fer al mateix amb el pròxim. Per què només pots donar l’oportunitat a un únic tros de terra? Per què no a la terra completa? És la nostra mare, la gran, la important. Tal vegada hauríem de conèixer-la bé, tal vegada sols podrem conèixer-la millor, però conèixer-la una mica més, al fi i al cap.
I he tingut molts problemes per veure el que veig amb els meus ulls, m’he equivocat, i he encertat, he renunciat a l’amor i també hi he trobat l’amor, he conegut l’amistat i l’he perduda, he perdut l’esperança, i l’he tornada a trobar, m’he desviat del meu camí, he fet un parell de caminois i he tornat al principal, he comès bogeries, i em queden bogeries per cometre, he adquirit il·lusions i n’he deixat anar, he estimat, he enyorat i he parat a tancar els ulls de tant en tant. Els he tornat obrir i he seguit veient el mateix que sempre he vist. He volat.
El que intent explicar amb tot això, és que sóc humana, clar que m’equivoco, clar que perd, i clar que m’espanto, però sempre tinc molt clar el meu camí. Tinc clar que serà molt difícil, que serà perillós, que em farà créixer poc en alçada i molt en profunditat, que serà un camí tortuós i inestable, amb moltes pedres i més d’una muntanya, que no sempre hi haurà petites ferides, ses grans també hi seran, però que a cada passa els meus peus saben que n’han de fer una altre i a cada altre tenen la seguretat de que en vindrà una següent. És el que vull, el meu somni, la meva vida, la mirada, el que estimo, el destí, la màgia del que sempre parlo.
No us puc prometre saber-me aturar de volar, però us puc prometre intentar-ho de fer per un altre horitzó. Qui sap! Tal vegada algun dia escriuré les històries invisibles amb lletres completament visibles, tal vegada vosaltres les veieu, tal vegada també voleu, tal vegada ells comencin a ser reals per tots els ulls, tal vegada ja ho comencen a ser...



Magalida Garí Font,
Per matar-me no necessiteu que deixi de tenir pols, si m’encadeneu em teniu ben morta. Tots tenim dret a la vida, és per això que estem aquí, per viure. Deixeu-me-la viure a mi també, jo us don la completa llibertat de que cada u visqui la seva, si és que jo tinc autoritat per fer-ho.
I l’amor segueix essent el més important. 

sábado, 19 de mayo de 2012

Con los ojos cerrados todo se ve más claro.


Con los ojos cerrados todo se ve más claro. Esa frase me la dijo una vez un viejo amigo y desde entonces cierro mucho más los ojos que antes. Muchas más veces que cuando solo los cerraba para dormir o descansar la vista.
Hoy les vi de nuevo, cerré los ojos para intentar transportarme desde aquí y les volví a ver.
La arena que se intercalaba entre los dedos de tus pies cada mañana cuando te levantabas de la cama y cada noche cuando se suponía que había que dormirse, vi los niños y niñas saliendo a zancadas de sus chozas a recibirnos: tiempo de juegos señores. ¡Con que energía ansiaban tal momento esos pequeños, y no tan pequeños niños!, escuché el ruido de los taxis y coches (carros para ellos) devorándome los oídos, lo mucho que echo ahora de menos esa locura de banda sonora, vi el espectacular paisaje de La Tortuga, sus montañas rojas arenosas, esa pureza aislada en forma de personas, ese caos político y religioso y esa sonrisa permanente en sus caras, el arroz con pescado de la más mayor de las mujeres. Vi mis pies sumergiéndose en el Pacífico, el congelado Pacífico, vi sus cangrejos asustadizos con nuestros pasos, las noches de hoguera en esa playa, el vino, el ron, las palabras sensatas en forma de incongruencias, la cerveza Cusqueña, ¡la puta felicidad peruana!
Todas esas imágenes y películas iban avanzando en mi cabeza a una velocidad catastrófica, abrí mis ojos. Añoranza.
Añoranza que hizo que los volviera a cerrar.
Aparecieron los Adobes, las casas para niñas que ya eran madres, sus bebes, su fuerza, su otra permanente sonrisa, su mirada. Esa maldita mirada que significaba gracias sin palabras, que significaba amor, que significaba grandeza. Aun hoy no consigo dejar de ver sus ojos con mi imagen en su interior, allí dentro, cautiva de ellos, enamorada de ellos.
Esas familias unidas, no la clase de unión que entendemos los europeos que debe haber en una familia, sino otra clase de unión, una mucho más fuerte, mucho más frágil y mucho más sincera, una que traspasa todas las estadísticas y curiosamente no esta estudiada en ningún libro estadístico, una unión que te atrapa y cautiva sin el más mínimo esfuerzo.
Vi la pobreza sonriendo, la injusticia a su acecho, la hipocresía política en las paredes de sus casas a cambio de una triste cantidad económica, las ansias de amor de los niños más desafortunados, las ansias de jugar (debería estar terminantemente prohibido y penalizado el no dejar ejercer el derecho a ser niños, debería estar terminantemente prohibido no dejarles otra opción de supervivencia que transgredir tal derecho), las familias desestructuradas, el puto VIH y sus prejuicios, las lagrimas de esas mujeres sin apoyo familiar, la fuerza de esas otras con ese apoyo, el gran nivel de actuación de los adolescentes en el grupo de teatro, la riqueza de sus conversaciones, el aprendizaje de nosotros los gringos, el enriquecimiento de nuestros corazones, el conocimiento de otros gringos con los que te sientes identificado, el aprendizaje unos de otros y en otros, la gran familia en que se transforma el todo, el gran todo que se transforma en familia.
Abrí los ojos. Paz, nostalgia, rencor, amor, tolerancia, yo.


Ese viaje me había cambiado para siempre, esas personas eran parte de mi y las sentía dentro mía, gritando esperanza, ser escuchados, gritando dignidad, gritando con susurros que existen, que no les dejes allí, que expliques su historia y la de muchos otros, que enseñes la verdad al resto, que luches para que deje de ser verdad, que te impregnes de otros que quieran ayudarte, que dejes el miedo dónde este debe estar, al fondo.
Y eso queridos es lo que voy hacer, y es por lo que debo prepararme el resto de mis días, para la batalla más importante de mi vida, una que se lucha sin armas de fuego ni de ningún tipo, una que hay que combatir con algo mucho peor, el celebro, la estrategia, el razonamiento, las palabras, los derechos de la vida. Una de esas batallas que lo más importante es sobrevivir con buenos resultados, en la que la muerte deja de ser lo peor y pasa a formar parte de la lucha, una de esas que nunca sabes cuando podría empezar y mucho menos prevés si algún día llegará a acabar.
Empieza la cuenta atrás…


Margalida Garí Font,
Tuvimos que encapucharnos para que ellos nos miraran a los ojos.